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Si el éxito de una campaña publicitaria se mide en su impacto, Campofrío lo ha vuelto a conseguir con su tradicional anuncio navideño, aunque sea por los motivos equivocados: el hashtag #BoicotCampofrío está desde ayer en el trending topic de Twitter gracias a la alianza contra natura entre los animalistas y la derecha más casposa, encabezada por el flemático eurodiputado de Vox Hermann Tertsch.

Vayamos por partes. El anuncio, como ya sabrán, está protagonizado por Enrique San Francisco encarnando la Muerte, una apuesta arriesgada en un año en el cerca de 50.000 españoles han fallecido por el coronavirus. Pero lo que ha indignado a Tertsch y a otros miembros de caverna no es el papel de San Francisco, cuya postura política es bien conocida, sino la mera presencia de dos “progres”, como Andreu Buenafuente y el pianista inglés James Rhodes, afincado en Madrid y adscrito ya a un bando de las dos Españas. Al perdedor, concretamente.

Según tuiteaba ayer Tertsch con su inconfundible estilo sereno y conciliador: «Campofrío elige a Buenafuentes, Rhodes, la peor gentuza que se ríe de España y acosa a media España como héroes de Campofrío. Con su pan se lo coman. Estas Navidades comienzo mi alejamiento definitivo de la marca».

El eurodiputado de Vox no utilizó específicamente la etiqueta #BoicotCampofrío pero dio alas a que muchos simpatizantes se sumaran a la campaña contra la empresa de embutidos.

Lo que no sabían, y aquí es donde llega la paradoja, es que ese hashtag estaba siendo impulsado simultáneamente por los tuiteros del movimiento animalista y vegano, a los que se las trae al pairo que sea Buenafuente o Fofito quien anuncie la mortadela pero no pierde ocasión para recordar las atrocidades que se practican en las granjas porcinas españolas, incluidas, claro, las de Campofrío. Verbigracia:

La suma de estas fuerzas centrípetas han llevado a Campofrío a ser tendencia en Twitter para solaz de su equipo de marketing, que conocen bien el viejo adagio que dice “que hablen de ti, aunque sea bien”. De hecho, y en un asombroso calambur, el anuncio de Campofrío de 2018 ya anticipó la ira de los “ofenditos”, que en aquella ocasión apuntaban sus miras hacia uno de los miembros de Pantomima Full por un quítame allá este chiste de gitanos.

En cuanto al contenido del anuncio, ha vuelto a quedar muy cinematográfico y entrañable, aunque echamos de menos algún chiste con el fiambre, que es eso y no otra cosa lo que vende Campofrío.