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En Geografía, el antípoda o las antípodas es el lugar de la superficie terrestre diametralmente opuesto a otro lado de una posición en particular. Las antípodas, para una gran mayoría de la población mundial, se encuentran en medio de una gran masa de agua, vamos, algún océano. Pero España hasta en eso tiene suerte. Nuestras antípodas están en Nueva Zelanda, y nosotros somos las antípodas de este lejano y exótico país de Oceanía. ¿Sabrías decir qué pueblo neozelandés está debajo del tuyo? Te ayudamos a localizarlo.

Parece demostrado que el  primer europeo que llegó a Nueva Zelanda fue el marino murciano Juan Fernández  en 1576, aunque, según reflejaba El País en uno de sus artículos, un  investigador neozelandés llamado Winston Cowie está convencido de que fue la nao San Lesmes (desaparecida en el Pacífico durante la expedición de El Cano de 1525 a las Molucas)  el primer barco occidental en llegar a Aotearoa, (nombre Maorí de las islas que significa «tierra de la gran nube blanca»). Según su teoría, los supervivientes gallegos del barco se habrían mezclado con las turgentes maoríes locales. Si sus maridos, padres y hermanos lo permitieron, claro.

Quizás por todo esto, los cachondos de The Voice of Vexillology, Flags & Heraldry se animaron a crear una «Bandera de la Fusion antipodeña España-Nueva Zelanda» para el segmento subterraneo de  nuestra península ibérica que enlaza con la corteza terrestre kiwi  y viceversa.

spain new zealand antipode flag 2

Ideas de unificaciones descabelladas aparte, resulta curioso que en el mapa neozelandés que encabeza este artículo aparezcan superpuestos ambos países al revés…para nosotros. Y es que resulta fácil olvidar que los puntos cardinales son un invento humano y que en los mapas el norte se ubica (de manera eurocentrista) en la parte superior del mismo, pero podría ser perfectamente al revés. Un extraterrestre no tendría impresa en su concepción cultural nuestro globo terraqueo con Canadá y Rusia arriba y Chile o Australia abajo.

¿Qué pueblo neozelandés pilla debajo del mío?

Según vemos en la Wikipedia,  si la forma de la nuestro planeta es parecida a una esfera, la posición antípoda de un punto situado en las coordenadas geográficas (latitud y longitud) (θ, φ) puede escribirse (θ ± 180º, −φ), o (θ, φ ± 180º). ¡No, no te vayas, yo tampoco lo entiendo, soy de letras! Hay una web que te permite averiguar qué hay justo debajo de tus pies al otro lado del planeta sin que te de migraña.

Basta con teclear http://www.antipodesmap.com/ y escribir tu lugar de residencia. Así puedes ver a un pequeño personaje meter la cabeza por un lado del mundo, por ejemplo Benalmádena, y sacar la cabeza por Waikawau.

Jugamos un poco con la web y nos encontramos con que Madrid queda justo encima (o abajo, según se mire) de la aldea de Weber y que la capital neozelandesa, Wellington hace lo propio con el municipio de Alaejos, en Valladolid. Sin embargo, si elegimos Barcelona, el resultado es: «El océano. ¡Cuidado con los tiburones!». ¡Pobre Puigdemont!

Si desde la segunda ciudad del Reino de Nueva Zelanda, Auckland, se hiciese un tunel que atravesase el planeta y se pudiese recorrer sin ser machacado por la presión o convertido en cenizas por el calor, los turistas kiwis aparecerían en la monumental Ronda (Málaga).

El pueblo madrileño de Loeches, situado entre Alcalá de Henares y Arganda del Rey, tiene su antípoda en la colina de (tomad aire): Taumatawhakatangihangakoauauotamateahaumaitawhitiure-haeaturipukakapikimaungahoronukupokaiwhenuakitanatahu.

Este es uno de los topónimos más largos del mundo y significa La colina de la flauta tocada por Tamatea, quien soplaba desde lejos, tenía un pene circuncidado, raspó sus rodillas escalando montañas, cayó a la Tierra y la rodeó para su ser querido. ¡Precioso!

Con información de El País, The Voice of Vexillology, Flags & Heraldry y la Wikipedia .