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A mitad de camino entre la distopía post-covid y una fantasía de La Fura del Baus, The Flaming Lips ofreció ayer un concierto que puede marcar la senda de los directos del futuro: el “concierto de burbujas”.

El experimento tuvo lugar en el club Criterion de Oklahoma City, donde 300 espectadores y los miembros de la banda estuvieron todo el concierto, bailando y tocando, respectivamente, envueltos en burbujas inflables gigantes.

El evento sirvió para grabar un nuevo vídeo musical de los Flaming Lips, pero también sirvió como prueba para la banda, que ha estado jugando con la idea de los conciertos de burbujas desde el primer momento de la pandemia. Según declaró su líder, Wayne Coyne, la banda aún está «trabajando en toda la logística» y los conciertos no se realizarán hasta después del día de las elecciones de EE.UU., es decir, el próximo 3 de noviembre. «Creo que el dilema en el que estamos todos es que estamos esperando que vuelva a la normalidad o estamos empezando a tramar, ‘¿cómo es el futuro? ¿cuál es el futuro de la música en vivo?», declaró Coyne al blog Brooklyn Vegan.

Si el concepto prospera y se ponen de moda los conciertos burbuja hay una serie de cuestiones que están por resolver: ¿tendrá cada uno que comprar su propia burbuja? ¿se trata de burbujas reutilizables? ¿cómo se limpiará el sudor que está intrínsecamente conectado a una experiencia de música en vivo?, ¿cuánto dura el aire en una burbuja bailando, digamos, los ritmos de King Africa?. Necesitamos que vuelvan los conciertos y estamos dispuestos a saltar alrededor de una burbuja gigante para experimentar la emoción musical que tanto echamos de menos. Gracias, The Flaming Lips.

Visto en Time Out y Brooklyn Vegan. Foto de Your Daily Dose of Dystopia.