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Todo empezó como una broma. La dueña de una granja de Rossendale (Lancashire, Reino Unido) tuvo la brillante idea de organizar videoconferencias con sus cabras vía Zoom por el módico precio de 5 libras para poder llegar a fin de mes. Contra todo pronóstico, a día de hoy ha hecho más de 10.000 llamadas, superando las 50.000 libras (56.000 euros) de ingresos.

La idea surgió durante el confinamiento. Dot McCarthy, propietaria de la granja Cronkshaw Fold, estaba con el agua al cuello tras la cancelación de las visitas educativas y las bodas, dos líneas de negocio que colaboraban en la economía de la granja y que tuvieron que ser canceladas por las restricciones por el coronavirus.

Entonces fue cuando a McCarthy se le encendió la bombilla. «¿Y si invitamos a nuestra cabra Lola, la más descarada del rebaño, a que participe en conferencias vía Zoom?» Dicho y hecho: al día siguiente lanzaron la propuesta en la página web de la granja. La idea consiste en que la gente pague 5 libras para contratar a una cabra, que luego se une a una reunión programada a través de Zoom (con un poco de ayuda del personal de la granja).

(Si te preguntas cómo es una videconferencia con una cabra, aquí tienes un ejemplo):

Como buena propuesta absurder, propia de esta época #HumansOfLateCapitalism, la idea de invitar una cabra a tu reunión por Zoom triunfó inmediatamente. A estas altuas, las cabritillas de Cronkshaw Fold han aparecido en reuniones virtuales por todo el mundo, incluyendo Estados Unidos, Rusia, China y Australia, y algunas personas han donado mucho más de las 5 libras que se cobran por una aparición.

En la página web de la granja puedes “alquilar” los servicios de Elizabeth (“el epítome de decoro y gracia con un sentido del deber moral”), de Lisa (“Acaba de volver al corral principal, donde se pasa el día viendo Thelma y Louis en bucle mientras devora chucherías”) o Lulu y sus “elevados niveles de cuquismo inducidos a golpe de estrógenos”.

La aparición de Dot y sus simpáticas cabras en un programa de la BBC disparó las llamadas por Zoom, y los ingresos de la granja. Su propietaria reconoce que esta actividad es «más divertida» que vender estiércol para pagar las facturas.

Visto en BBC. Más información en Cronkshaw Fold.