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La semana pasada compartíamos un cartel aparecido en una comunidad de vecinos de Madrid en el que se agradecía a uno de los moradores por “seguir vendiendo droga, a pesar de las dificultades que tendrás que hacerlo”. Los vecinos firmantes asumían que este “benefactor” de la comunidad era un “camello”, es decir, trapicheaba con mandanga.

¿De dónde proviene esta costumbre de llamar “camello” al minorista de droga? Pues bien, todo apunta a cuando se puso de moda el consumo de “cocó” (cocaína), allá por los años 20, los primeros ‘dealers’ llevaban la droga oculta en una falsa joroba de cartón.

La primera referencia a este personaje aparece en el periódico barcelonés ‘El Escándalo’, en 1926, y lo firma un tal Luis Urbano. En aquel entonces, los periodistas no estaban en casa como ahora, buscando noticias en Twitter, sino que se lanzaban a los bajos fondos, disfrazados de “maleantes, apaches o delincuentes, mezclándose con el público nocturno de los cafés cantantes, las tabernas y los cabarets”, según escribe Doctor Peligro en Agente Provocador.

En aquel artículo titulado “Mademoiselle Coco” (“cocó” era como se conocía popularmente a la cocaína, un nombre mucho más evocador que el espantoso “farlopa” actual), el reportero describe al vendedor del polvo mágico, un tipo que se hace pasar por jorobado y esconde la merca en “una enorme joroba de cartón”, que lleva colocada a la espalda, bajo la ropa.

En un segundo reportaje en el mismo periódico, titulado “Un fumadero de opio” y firmado en esta ocasión por Ángel Marsa, se lee el siguiente párrafo, tal y como recoge Dr Peligro en su artículo:

«[Los vendedores] se valen de mil estratagemas para comerciar con el opio. En París conocí a un individuo que se dedicaba exclusivamente a trasladar opio desde Marsella, donde se lo facilitaba un marinero japonés, a París. ¿Y sabes cómo lo escondía? Pues tenía una joroba de hoja de lata, que se ponía debajo de la americana, y la joroba iba llena de paquetes de opio. Sus colegas le llamaban el camello metálico».

Y de aquellos falsos jorobados a estos camellos benefactores, con casi un siglo, toneladas de droga y cinco semanas de confinamiento de por medio.

Visto en Twitter. Más información en Ya está el listo que todo lo sabe, Strambotic y Agente Provocador.