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Un hombre en el Reino Unido estuvo a punto de fallecer después de beber cinco litros de agua al día en un intento por curar sus síntomas de coronavirus. Luke Williamson, de 34 años, de Patchway, Bristol, había estado enfermo durante una semana y los médicos le aconsejaron “beber muchos líquidos”. Pero al seguir este consejo al pie de la letra tomó demasiada agua y en el proceso eliminó casi todo el sodio natural de su cuerpo, lo que a la postre casi resulta fatal.

Williamson, un funcionario público, pensó que sufría de COVID-19, por lo que comenzó a beber de cuatro a cinco litros de agua al día, que es el doble de la cantidad diaria recomendadaPero el aumento de volumen de agua ingerida, lejos de brindarle alivio, le provocó una hidratación excesiva que causa la llamada hiponatremia (literalmente «bajo en sal»), también conocida como «intoxicación por agua», un trastorno electrolítico que significa que los niveles de sodio en plasma se volvieron peligrosamente bajos, provocándole un desvanecimiento una noche mientras estaba en el baño.

El hombre fue auxiliado por su mujer, que rápidamente llamó a una ambulancia que le trasladó al hospital, donde permaneció 3 días en cuidados intensivos conectado a un respirador. Actualmente, el funcionario público se está recuperando y volverá a trabajar en los próximos meses.

Así pues su «tratamiento» contra el COVID casi resultó peor que la enfermedad, pues el agua, al igual que cualquier otra sustancia, puede considerarse un veneno cuando se consume en exceso en un breve período de tiempo. Desafortunadamente, cuando los electrolitos se desequilibran, los sistemas del cuerpo comienzan a fallar y el paciente comienza a presentar síntomas generales de enfermedad. 

Entre ellos, el más peligroso es que el agua puede ir desde el espacio intersticial al intracelular, diluirse en la sangre y hacer que los tejidos se hinchen; pero el cerebro no puede hincharse dentro del cráneo y la presión puede aumentar hasta un nivel peligroso. Esta inflamación puede producir un edema cerebral.

Los médicos han concluido que Luke sufrió efectivamente una intoxicación por agua al eliminar el sodio de su cuerpo, lo que le provocó una inflamación del cerebro que de no haber sido tratada a tiempo le hubiera provocado la muerte.


Vía: BristolPost y Yahoo.