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Están los que curran desde la cama porque no tienen otro sitio en su microapartamento de un solo espacio y luego está Cayetano Martínez de Irujo, duque de Arjona y quinto hijo de la Duquesa de Alba, que pasa el confinamiento como uno más, en su finca de Las Arroyuelas, en un terreno de 1.600 hectáreas al que se accede por un palmeral y al que se llega al cortijo, compuesto de diez edificios y una pequeña plaza de toros.

Cayetano atendió a la revista ‘¡Hola!’ desde su confinamiento: «Me sorprende la gente que lleva bien el confinamiento. Yo llevo mal las noticias, porque son deprimentes. Llevo mal la incertidumbre, porque se conoce muy poco esta enfermedad y –last but not least-, llevo mal la parálisis de la economía», afirma el noble desde el salón Ambassador de la finca de la familia Alba en Carmona (Sevilla).

Por suerte, Cayetano no está mano sobre mano, sino en planta recogida de la naranja, tal y como apunta el reportaje. No hay que olvidar que Cayetano trabaja la tierra «como un agricultor más», según explicaba en una entrevista con Vanity Fair a.c. (antes del coronavirus):

«Yo no estoy en el lado de los poderosos, tengo una explotación agrícola mediana y quiero vivir del campo, que es lo que me gusta. Haré lo que haga falta. Yo soy un agricultor más. Me encanta la hípica y la agricultura, y estaré con los agricultores donde haga falta».

La finca de Carmona no es, ni de lejos, la propiedad más importante de la Casa de Alba, que atesora 23.000 hectáreas de tierras y un sinfín de propiedades por la geografía española. Antes de recalar en Las Arroyuelas, Cayetano estuvo viviendo en el Palacio de Liria hasta que su hermano Carlos, a la sazón Duque de Alba, le invitó a marcharse tras la publicación de la explosiva biografía de Cayetano.

Visto en ¡Hola! Con información de Vanity Fair, Twitter y Wikipedia.