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No, el virus del covid-19 no se creó en un laboratorio. No, el 5G no guarda relación alguna con el coronavirus. No, Bill Gates no tiene el menor interés en “hacerse rico” con la vacuna del covid-19 (ya es rico, asquerosamente rico, y lo único que está haciendo es gastando su dinero para proteger tu salud).

Sucedió con el 11-S. Sucedió con la muerte de Lady Di. E inevitablemente tenía que suceder con el covid-19: cualquier suceso altamente improbable (un “cisne negro”, según la popular metáfora acuñada por Nassim Taleb) trae aparejado su correspondiente secuencia de teorías de la conspiración.

El caso del coronavirus está siendo especialmente virulento (con perdón) porque está afectando a todo el mundo simultáneamente, porque las redes sociales son la vía favorita de información del público y también de propagación de las teorías conspirativas y, finalmente, por los torpes intentos de censurar estas mismas redes, que acaban logrando el efecto contrario (“Si borran los vídeos de Pamiès a favor del MMS, por algo será…”)

El problema es que cuando intentamos desacreditar una teoría de la conspiración, automáticamente somos sospechosos de formar parte de la misma. Es así como Strambotic, por citar un medio ferozmente independiente, se convierte de buenas a primeras en fuente de “información oficial”.

¿Cómo podemos entonces hablar con un conspiranoico para hacerle entrar en razón o, por lo menos, para que no dé mucho la tabarra con su loca teoría? Stephan Lewandowsky y John Cook, dos expertos en el negacionismo de la ciencia, han publicado un mini-manual sobre la psicología de las teorías de la conspiración. En él se analiza el origen del pensamiento conspiranoico y cómo intentar desactivarlo (avanzamos que no es una tarea sencilla, a veces puede ser contraproducente).

El manual ‘The Conspiracy Theory Handbook’ (que puedes bajar gratis en este enlace), incluye una breve sección titulada “Cómo hablar con un conspiranoico” que dice así:

«Mientras desmontar teorías de la conspiración puede ser efectivo para el público general, resulta mucho más desafiante para los creyentes de teorías de la conspiración. Más que basar sus creencias en evidencias externas, el sistema de creencias de los teóricos de la conspiración es autorreferente, y cada creencia sirve de evidencia para el resto de las creencias. Como consecuencia, cuando un conspiranoico se encuentra con algún desacreditador, termina compartiendo más contenido conspiranoico en sus cámaras de eco (…).

Los teóricos de la conspiración también tienen una influencia desmesurada a pesar de sus pequeños números. Un análisis de 2 millones de comentarios en el hilo Conspiracy de Reddit encontró que solo un 5% de los miembros exhibían un pensamiento conspirativo, si bien eran responsables del 64% de todos los comentarios. El miembro más activo escribió 896.337 palabas, ¡el doble de la trilogía de ‘El Señor de los Anillos’!».

Lewandowsky y Cook recomiendan cuatro estrategias para debatir con estos locuaces conspiranoicos:

«1. Utiliza mensajeros de confianza

Los contra-mensajes creados por antiguos miembros de una comunidad extremista son evaluados de forma más positiva y recordados más tiempo que los mensajes de otras fuentes.

  1. Muestra empatía

Los acercamientos deberían ser empáticos y buscar un entendimiento con la parte contraria. Dado que el objetivo es desarrollar una apertura de mente en el conspiranoico, los comunicadores deben predicar con el ejemplo.

  1. Reivindica el pensamiento crítico

Los teóricos de la conspiración se perciben a sí mismos como pensadores críticos que no se dejan engañar por la versión oficial. Su percepción puede ser capitalizada reafirmando el valor del pensamiento crítico, si bien redirigida a continuación hacia un análisis más crítico de la propia teoría de la conspiración.

  1. Evita ridiculizar

Deconstruir agresivamente o ridiculizar una teoría de la conspiración, o enfocarse en “ganar” una discusión, corre el riesgo de ser automáticamente rechazados. No obstante, nótese que el ridículo parece funcionar con las audiencias generales.»

BONUS TRACK: Nunca ilustres un artículo sobre conspiranoicos con una foto de tres sujetos llevando un gorro de papel Albal.

Visto en  ‘The Conspiracy Theory Handbook’, vía Angelo Fasce.