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Eran otros tiempos, año 2005. El rey no era aún “emérito”, sino “campechano”. Juan Carlos I ya se dedicada a sus “asuntos privados” y seguramente ya andaba abatiendo osos en Rumanía, elefantes en Botswana y cabareteras en el resto del mundo, pero seguía siendo ese monarca benevolente y algo rústico que recogía autoestopistas (ellas) en su moto japonesa.

Pero algo de sombra debió de ver el dibujante de Marvel Mike Mayhe en la regia figura del Borbón para utilizar su estampa como molde del personaje Magneto, supervillano de los X-Men. Mayhe calcó una fotografía de Alberto Schommer en el que Su Majestad está vestido con el uniforme de Capitán General de los Ejércitos y luce el Toisón de Oro, máxima condecoración de la Casa Real española.

Todo aquel andamiaje venía que ni pintado para vestir a Magneto, el mutante capaz de controlar campos magnéticos mentales, enemigo por antonomasia de los X-Men. «El personaje de Magneto encarna al ser más malvado que pueda imaginarse. Superviviente del nazismo, tras su paso por el campo de concentración de Auschwitz en su juventud, Eric Magnus Lehnsherr (su nombre antes de convertirse en Magneto) quiere ahora que la humanidad sufra los horrores que él vivió en sus carnes durante el Holocausto nazi».

Juan Carlos I ostentaba otro superpoder nada desdeñable: era capaz de controlar los campos mentales de los líderes políticos y directores de periódicos de la época, para que no se metieran en sus chanchullos a cambio de no meterse él en política.

El uso de la imagen del rey para inspirar a Magneto sentó como un tiro (con perdón) a la Casa Real, que incluso llegó a plantearse emprender acciones legales contra Marvel. Sin embargo, la sangre azul no llegó al río: alguien debió de pensar en Zarzuela que agitar ese avispero tendría imprevisibles consecuencias en la imagen del Borbón. Ojalá Magneto hubiese sido el mayor de sus problemas.

Por otra parte, una cosa es hacer una llamada al director de un periódico español para que no publicase un quítame allá esta modelo al agua, y otra muy distinta presionar a los editores de la Marvel, unos seres que habitan, como suele decirse, en otra galaxia.

Con información de El País, Strambotic y Wikipedia.