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Misión cumplida. Un tatuador brasileño de 40 años se ha implantado un par de cuernos en su mandíbula inferior como culminación de un proceso de transformación física cuyo objetivo es convertirse en un orco.

Örcincefall, que es como se hace llamar el sujeto en las redes sociales, inició su proceso de mutación cuando se hizo su primer tatuaje a los 15 años. El primer tatú es a la modificación corporal lo que los porros a las drogas: empiezas por ahí y ya no sabes cómo vas a acabar.

En el caso de este joven de Iguatemi (Brasil) aquello se convirtió en una verdadera droga, así que se convirtió en camello (es decir, tatuador). Cuando se le acabó la piel disponible (el 80% de su piel está tatuada, incluyendo el blanco de los ojos), a los 35 años se atrevió con su primera modificación corporal: un implante subdérmico en la frente. A partir de ahí, el hombre acumula ocho piercings por debajo de su piel, se ha realizado una bifurcación en la lengua a la moda reptiliana y se ha tatuado sus globos oculares, según relata La Vanguardia. El resultado es un cuadro.

Su objetivo es parecerse lo máximo posible a las criaturas fantásticas protagonistas que pueblan el videojuego World of Warcraft. De momento, está en el camino correcto:

«Solo intento ser yo mismo. Estas son mis ideas, mi inspiración; y me sale del corazón. No me inspiro en nadie más», explica este wannabe de orco. El tatuador admite que su aspecto suele generar todo tipo de reacciones y comentarios, y que la mayoría suelen ser positivos:

«La gente suele decirme cosas buenas, y esto me motiva para continuar. Gente mala existe por todas partes y siempre están ahí, pero no me afectan». Sin embargo, aunque recibe el apoyo de sus seguidores, su familia y amigos no parecen estar tan contentos con su particular ‘aventura’ para conseguir un aspecto terrorífico.

El tatuador admite que a su madre no le gusta nada, su padre se ha resignado a aceptarlo y sus amigos consideran que lo que está haciendo es un poco ‘raro’. Sin embargo, él piensa continuar. Su mujer, por su parte, también trabaja como tatuadora y es una apasionada de las modificaciones corporales. Se hace llamar ‘mujer murciélago’ y ambos conviven trabajando en lo que les gusta, además de ser padres de una niña. Qué culpa tendrá la criatura.

Visto en Instagram. Con información de La Vanguardia y Daily Mail.