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Han pasado 38 días desde que contamos en Strambotic la historia de las 300 personas que estaban atrapadas en una playa de Panamá, cuando se decretó el confinamiento por el covid-19. Pues bien, contra todo pronóstico, muchos de los asistentes del Tribal Gathering siguen viviendo en Playa Chiquita, donde se ha levantado un pueblo improvisado que trata de subsistir con lo poco que llega del mundo exterior.

Un reportaje de la revista Vice da cuenta de la difícil situación que viven los miembros de la comunidad, que han quedado en tierra de nadie desde que les obligaron a permanecer en la playa y se suspendieron la mayoría de los vuelos para poder salir del país. Muchos de los asistentes son europeos: ingleses, franceses, españoles, húngaros. Algunos han sido repatriados por sus embajadas pero otros siguen allí, sin poder moverse.

«Hemos creado una tribu a partir del Tribal Gathering –comenta a las cámaras uno de los confinados-. Estamos en el paraíso: tenemos la playa, tenemos, la selva. Es un privilegio».

Otros no lo llevan también: «Sé que nadie va a sentir mucha lástima porque esté atrapado en una playa, pero se trata de un entorno muy intenso. Parece pintoresco, pero las palmeras segregan un aceite por la noche que deja todo cubierto por la mañana. Y luego está el polvo; hace mucho viento. Después de 80 días acampado, daría lo que fuera por una pared», confiesa Doug Francisco, un artista británico en conversación con The Guardian.

Por suerte, la organización no les ha dejado tirados y siguen teniendo para comer. Los organizadores han pedido un crédito de 180.000 euros y han abierto un crowdfunding para poder seguir alimentando a los supervivientes de un paraíso que tornó en infierno.

Visto en Vice. Con información de Strambotic y The Guardian.