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El pasado miércoles las excavadoras demolieron un edificio en la calle Ferrocarril de Pamplona. Durante el derribo apareció un gigantesco mural que ocupaba las paredes de los pisos tercero y cuarto del edificio derribado y mostraban un tenista desnudo, con cara de loco, acompañado de una diminuta figura femenina.

El retratado no es otro que El Tenista de Krakovia, un personaje del arte urbano pamplonica, según nos contó nuestro corresponsal en la capital navarra, Javi Moya. No fue fácil conseguir que hablara el artista, pero finalmente conseguimos arrancarle una entrevista vía Facebook a cambio de la promesa de fama, que a su vez le abriría la puerta a otras promesas: sexo y dinero.

«Deduje que se iba a derribar, ya que vi el tercer y cuarto piso con las ventanas tapiadas. Pensé “o lo tiran o están haciendo un scape room o una plantación de marihuana. Claro que los scape rooms no se habían inventado, está pintado hace cinco años».

«Entré en el edificio pensando que no había moradores, pero resultó que sí, aunque no en el tercer y cuarto piso. Pensaba forzar la puerta del portal con una técnica que aprendí en ‘Equipo de investigación’, en el capítulo de la mafia georgiana, que te abren la puerta sin despertarte de la siesta. Por suerte, estaba rota de por sí y no cerraba bien».

El mural llevó una semana de trabajo clandestino. La figura del tenista está hecha con spray, mientras la chica –que representa la heroína del ‘King Kong’ antiguo- está pintada con una plantilla de graffiti. En realidad, el proyecto era aún más ambicioso: «Pensé que molaría pintar algo que cuando se derribase quedase a la luz, y se me ocurrió hacer un King Kong trepando por el edificio con su amada reposando en la cuarta planta mientras el tenista derribaba un avión. El avión iba a ir en la parte derecha del edifico pero la tapiaron y no pude hacerlo».

«Para imitar un mono trepando estuve probando posturas, todas ellas en tetas. Finalmente, elegí una en la que no se me veían los huevicos, por aquello de no sonrojar a las señoras y hacer sentirse inferiores a los señores. Medí los cuartos en los que iba pintar, calculé con escuadra y cartabón las paredes, y encajé con Photoshop mi body de crossfit y a él, la cara del tenista».

Tras su súbita e inesperada fama, el Tenista de Krakovia va a adoptar un perfil bajo, por aquello de no prodigarse ni dar pistas a la policía. «Están tras de mí –me cuenta- hace unos días que me siguen un par de tíos con gabardinas y unas tablets con agujeros… espero que sean exhibicionistas y me propongan algo, a lo que diré que sí, pero me temo que son de los que llevan porra».

Con información de Noticias de Pamplona. Aquí puedes seguir a El Tenista de Krakovia.