¡Comparte este artículo!

No hace mucho, uno de esos peregrinos “estudios científicos” que rellenan cada día los medios de comunicación, vino a decirnos que “los fans del reguetón tienen un coeficiente intelectual más bajo que el resto”. Semejante afirmación, basada en el concienzudo análisis de un puñado de pruebas de selectividad, la soltó un tal Virgil Griffith, desarrollador de software de profesión que, para más inri, decía que eran más listos aquellos escuchaban cosas como, ejem, Led Zeppelin o U2.

Pero basta con oír cualquier tonada reguetonera para comprender que los fans de esos grotescos soniquetes no tienen ni un pelo de tontos: las letras de sus canciones utilizan un complejo dialecto, mezcla de español sudamericano, inglés macarrónico y argot callejero que resulta harto difícil de descifrar por los no iniciados.

¿Es usted de los que escucha las canciones de reggaeton como si fueran ladridos y no se entera de la misa la media? Pues no se aflija: a continuación veremos, sin orden ni concierto, una lista esencial de palabros que le valdrá a usted para no perderse del todo entre las rimas reguetoneras. Porque si aspira a entender la vaina entera le hará falta, como poco, un máster en Ciencias del Perreo.

Gata: el reguetón gusta de animalizar a la persona humana. Y así como el baile se llama “perreo”, a las mujeres sexys se les llama “gatas” (entre otras lindezas). Verbigracia: “La gata” de Nicky Jam: “Donde están las gatas que no hablan y tiran p’alante. Dónde está el corillo guillao del maleante”.

Jíbaro: camello, traficante, minorista que vende drogas duras que llenan sepulturas, bares y discotecas. Suponemos que lo de jíbaro es porque los traficantes, igual que los indígenas amerindios ecuatorianos, reducen cabezas de sus víctimas, aunque sea en sentido figurado.

Los Zvfiro$, grupo de trapetón dominicano-cubano del madrileñísimo barrio de Tetuán, tienen una canción que se titula precisamente ‘Jíbaro’: “Muévelo, muévelo muévelo muévelo, oye mi jíbaro, coge esa vaina y córtala, sabes mi helmano que hay que moverla ya”.

Vaina: palabra comodín, trotona y vacilona, que significa todo y no significa nada. No se refiere a una vaina de guisantes, sino a una cosa que no se puede explicar, ya sea un sentimiento, una actividad, una droga…

El reguetonero Fuego lo dice alto y claro y sabrosón: “Una vaina loca que me lleva a la gloria, nunca he sentido nada como eto en mi vida”.

Mami: es otra forma de llamar a las mujeres o, mejor dicho, a tu mujer, independientemente de que sea o no sea madre de un churumbel. Así, en contexto reguetonero el significado de “mami” (o “mamá”) sería “cariño”, del mismo modo que se usa “papi” (o “papá”) como apelativo zalamero para los varones.

La estrella del reguetón J Balvin lo suelta en ‘Ginza’, una de sus tonadas más célebres: “Si necesitas reguetón, ¡dale! Sigue bailando, mami, no pare. Acércate a mi pantalón, ¡dale! Vamo a pegarno como animales”.

Papichulo: podemos decir sin temor a equivocarnos que es esta una de las palabras más chungas no ya de la jerga reguetonera, sino de la lengua española y hasta universal. No en vano, ha sido aceptada por la RAE, que así la define: “De papi y chulo. Hombre que, por su atractivo físico, es objeto de deseo”. Existe también un diminutivo del término, “papichulín” (o “papisongo”), aunque se usa solo en Puerto Rico y no sale en muchas canciones.

«Papichulo” sí sale, ¡vaya si sale! Pero le corresponde a la cantante Lorna el mérito de haber popularizado la vaina, allá por 2002, en una canción titulada (lo han adivinado) ‘Papi chulo’, cuya letra dice así: “Papi, papi; papi chulo. Papi, papi ven a mí”. Repítelo ad infinitum, mami.

Guillao: persona humana especialmente creída, endiosada, pagada de sí misma. Cabe aclarar que en el egomaníaco género reguetonero lo de ser un megalómano o un machito, o sea, “tener guillaera” no es algo necesariamente negativo, sino todo lo contrario.

Como botón de muestra, esta frase de Yung Beef en ‘Design’: “Salimos pal club guillaos, racheteaos, droga de diseño, ropa de diseño, da igual”.

Feca: mentira o engaño o falso. Un término derivado del inglés ‘fake’, que vale tanto para falsos testimonios como para personas, animales o cosas.

Por ejemplo, en el tema ‘Vuelve’ de Daddy Yankee Ft. Bad Bunny se suelta: “Son como las Louis Vuitton feca hechas en China”.

Janguear: terrorífico anglicismo que procede de ‘hanging out’, es decir, ‘salir de juerga’ con los amigotes, ya sea por calles o por discotecas o por gozaderas (éstas últimas, por si no lo sabían, son fiestas bulliciosas con bebida y baile).

He aquí el caso patológico de Tony Lenta ft. Ñejo en el tema ‘A su disposición’: “Si quieres darme un call por la noche, yo le llego de una y jangueamos”.

Frontear: dárselas de jefazo, abuchear alguien como si mandaras, medio humillándolo, haciéndole un feo público y notorio. Si te lo hace una mujer, podría ser coqueteo.

Como en el tema ‘Donde hubo fuego’ de Daddy Yankee: “Llego a la disco y la gata me frontea”.

Pichaera: respuesta al fronteo: ningunear a alguien cuando te habla, bien haciendo oídos sordos (a palabras necias) o bien cambiando de tema. Hacerse el sueco.

Ya lo dice Kario en una canción: “Si tú me frontea pa ti existe el botón de pichaera”.

Sapo: delator, chivato, traidor, sobre todo si se trata de un “soldado” que forma parte de una banda de maleantes y se chiva a otra banda o, peor aún, a la policía («los monos», les llaman ellos).

‘Nunca sapo’ se titula precisamente uno de los hits del cantante puertorriqueño de trap y reguetón Anuel AA: “Siempre leal nunca sapo. De preso tu estarías pasando mapo. Yo tengo enemigos como el Chapo”.

Bellaco: cachondo, salido, sexualmente excitado o excitada. Y «bellaquear» sería poner cachondo al prójimo.

Tomasa del Real, reina mami del neoperreo: Bellakeo, tamos ready. Bellakeo, tamos ready, tamos ready”.

Josear: otra palabra robada y tuneada del argot gringo, cuyo verbo “to hustle” significa “timar, trapichear, hacer chanchullos”. ‘Josear’ viene a ser lo mismo: «buscarse la vida», y es utilizado por los latinos en Estados Unidos desde hace más de una década. Derivado de “josear” es “josiador”, que es todo aquel rufián que posee especial destreza para hacer dinero comprando, alquilando, revendiendo, traficando o lo que haga falta.

El reguetonero portorriqueño Anonimus lo entiende asín: “Yo soy un joseador fiel al dinero, no me enamoro ni por error, hasta la fama es un cuero”.

Masacote: pene de gran tamaño. «Pollón», que se dice en castellano feo hablando mal y pronto. Y es que, si hacemos caso a sus letras, todos los reguetoneros poseen unos miembros viriles descomunales.

No es una excepción Vico C, uno de los pioneros del reguetón, también conocido como “Filósofo” por la sabiduría bruta de sus letras: “Si masacote es lo que ella quiere, pues masacote es lo que va a tener. Y el masacote que está pidiendo, no come cuento y la va a envolver”.