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Junto a la Puerta del Sol de Madrid se levanta la Casa del Cordero, un enorme y noble edificio construido en 1845 por el maragato Santiago Alonso Cordero en un solar que recibió del Tesoro público como parte del pago del premio Gordo de la Lotería de 1841, pues tal era la cuantía que el Estado se hubiera tenido que declarar en quiebra para afrontar el pago, en versión de Ramón Gómez de la Serna. Curiosamente el edificio está a escasos diez 455 metros de la administración de lotería doña Manolita, la más famosa de la capital.

Según relatan Marco y Peter Besas en el libro «Madrid Oculto’:

«Cordero jugaba a la lotería nacional de Navidad (…) en aquellos días apostando a diferentes combinaciones simultáneamente, los premios podían ser exorbitantes, aunque había conseguido acertar todas las combinaciones, Cordero sí lo hizo».

La propia Corona pidió a Cordero que aceptara un pago aplazado y en especies, para no doblegar la maltrecha Hacienda. En compensación, Alonso recibió el enorme solar donde había estado el Monasterio de San Felipe el Real, erigido en 1547 y demolido tras la desamortización de Mendizábal. El solar estaba valorado en 17 millones de pesetas de la época. El prohombre leonés levantó en él un enorme edificio de apartamentos  que sirvió de modelo para el resto de las construcciones de la Puerta del Sol.

«Cordero construyó el mayor complejo de apartamentos de Madrid, consistente en seis nuevos edificios de una única manzana que al juntarse conforman una fachada con vistas a la Calle Mayor y la Puerta del Sol. Sus siete patios interiores suministraban luz y aire a las confortables «suites», algunas de ellas verdaderamente espaciosas (…) Cuando la Puerta del Sol fue reconstruida diez años después, el estilo arquitectónico usado pretendía emular al edificio más distinguido de la plaza, la Casa del Cordero».

Aunque la teoría de la lotería, que aireó el inventor Gómez de la Serna, es más enjundiosa, hay quien cree que el maragato en realidad estaba compinchado con el ministro Mendizábal y ambos hicieron circular la historia para despejar las sospechas acerca de la venta irregular del solar. Vamos, que a Cordero le tocaba la lotería casi con tanta frecuencia como a otro prócer del siglo XX, el sheriff Ángel Matanzo.

La casa del Cordero es hoy más conocida por albergar en sus bajos un McDonald’s, al que acuden los turistas huyendo de las fritangas y el olor a ajo de la gastronomía local. El otro gigantesco local está copado por el salón de juegos Luna Park, en una de cuyas salas aún pueden apreciarse los arcos de piedra de medio punto que sostienen la fabulosa construcción. En las plantas antiguamente destinadas a viviendas conviven tiendas de fotocopias, sociedades teosóficas y academias de chino.