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A la parroquia de Sao Batista no va ni Dios y, con esto del coronavirus, aún menos. La inasistencia de los feligreses es tan flagrante que el cura residente Antonio Firmino Lopes Lana expresó desde el púlpito su deseo de que, cuando llegue la vacuna contra enfermedad, sólo se la den a los que siguen yendo a Misa, y deseó la muerte del resto, los pecadores que no pisan la iglesia. Pura caridad cristiana.

La misa se estaba retransmitiendo en directo, pero el religioso aún no era consciente del poder de las redes, y se fue calentando a medida de que soltaba su filípica. Frustrado por el bajo aforo del templo desde que empezó la pandemia, Firmino Lopes dijo:

«Vamos viendo quién realmente ama la eucaristía. Porque hay algunos católicos, graciosos, que tienen salud, tienen todo y dicen: ‘Yo solo voy a la iglesia cuando haya una vacuna’. Espero que no haya vacuna para estas personas, o que mueran antes de que llegue la vacuna, ¿no?. Porque hay personas que no tienen ningún problema, que no están en el grupo de riesgo. Eso significa que esas personas no tienen fe».

Las airadas y vengativas palabras del religioso fueron compartidas en Twitter por @GeorgePlural: «Esto es inadmisible. Este miserable debería responder por esto».

Y respondió, vaya que si respondió. El aludido compartió un vídeo de disculpa en el que, en un tono más comedido, admitía que era un «pecador» y aseguraba que «los que me conocen saben que no deseo la muerte de nadie, es una forma de falar».

https://www.facebook.com/watch/?ref=external&v=733781544143978

Visto en Twitter, vía Dios Tuitero.