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En 1800 la esperanza de vida al nacer en el mundo era de 29 años, y variaba asombrosamente poco entre continentes: 26 en África, 28 en Oceanía, 34 en Europa y 35 en América y Oceanía. ¿Significaba eso que los humanos de la época napoleónica morían a los 30 años? No exactamente: más bien había una altísima mortalidad infantil, pero una vez uno superaba el período crítico, no era descabellado llegar a ser un anciano… de 50 o 60 años.

Buena parte de la brutal reducción de la mortalidad infantil y la espectacular elevación de la esperanza de vida viniera por el desarrollo de las vacunas. La primera vacuna, la de la viruela, data exactamente de 1796.

El mapa inferior muestra la esperanza de vida en 2015: ni rastro del color rojo (25 a 30 años) ni del naranja (40 a 50). Los nacidos en Lesoto, el país de menor esperanza de vida en la actualidad, llegarán a los 52,9 años, que es una cifra bajísima si la comparamos con los 83 años de un español (la esperanza de vida más alta en el mundo, junto a Suiza) pero superior a cualquier país o territorio de hace dos siglos, e incluso a la mayoría del planeta en 1950, hace apenas 70 años.

Entre 1950 y 2015 el progreso ha sido incluso mayor que en los 150 años precedentes. El chino medio nacido en aquellos complicados tiempos (en la equívocamente llamada “Revolución Cultural”) vivía, de media, 43 años, 33 menos que los 76 a los que puede alcanzar hoy (hablando siempre del período a.C.: antes del Coronavirus). La esperanza de vida en España en el mismo período ha aumentado 20 años, de 63 a 83.

Visto en Reddit. Con información de Wikipedia.