¡Comparte este artículo!

La actriz Anya Taylor-Joy, nacida en Miami, de padre argentino y madre anglohispana, ganó la noche del domingo el Globo de Oro como protagonista en la categoría de miniseries por la serie ‘Gambito de dama’, el gran éxito de Netflix de la temporada.

La revista ‘Variety’ anunció la victoria de Taylor-Joy de un modo un tanto estrafalario: «La argentina Taylor-Joy se convierte en la primera mujer de color en ganar en esta categoría desde que lo hiciera Queen Latifah el pasado 2008. Además, es la quinta mujer de color en conseguirlo desde 1982, (cuando la categoría de Miniserie fue incluida en los premios). S. Epatha Merkerson, Halle Berry y Alfre Woodard fueron las otras mujeres en conseguirlo previamente»*.

Para mayor desconcierto de propios y extraños, Taylor-Joy “asistió” a la gala con un aspecto níveo, casi nórdico, con el pelo rubio y la tez blanca como la leche, lo que le convierte en la ‘actriz de color’ más descolorida de los premios y posiblemente de la historia. En comparación, la anterior ganadora de color del galardón, Queen Latifa, no dejaba lugar a dudas sobre su negritud:

En realidad, la confusión de ‘Variety’ no tiene nada que ver con el tono de piel de la actriz, notoriamente blanca, «sino con el absurdo sistema de segmentación racial con el que la mayoría blanca que domina la sociedad estadounidense suele percibir a los demás», tal y como apunta Juan Pablo Cinelli en la revista argentina Tiempo. En resumen, que todo lo que no es ‘blanco’ (es decir, WASP), es ‘de color’. Oscuro, para más señas.

*’Variety’ ha corregido el texto inicial y ha reemplazado ‘de color’ por ‘latina’: «Una versión previa de esta noticia identificaba a Anya Taylor-Joy como una persona de color. Ella dice identificarse como ‘latina blanca’». Si uno puede elegir el sexo, ¿por qué no el Pantone racial?

Con información de Tiempo y ‘Variety’.