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La pandemia de coronavirus nos está dejando imágenes propias de ‘Las uvas de la ira’: colas de miles de personas buscando un plato de comida caliente en San Francisco, en Madrid o en Nápoles. Como dice el chef José Andrés, «ya no hay que mirar hacia África para toparse con el hambre. El hambre también está en Europa y en EE.UU.».

Estas palabras las pronunció José Andrés durante la inauguración del congreso ‘Gastronomía de la escasez’, organizado por The Foodie Studies y que se celebró el pasado 2o de septiembre. ‘Gastronomía de la escasez’ es la respuesta de varios periodistas gastronómicos y estudiosos del fenómeno del hambre a la situación de precariedad que viven (vivimos) cada vez más personas en todo el mundo. Al frente de la iniciativa está la periodista Yanet Acosta, quien me explica la génesis del congreso:

«Llevo años dedicada al periodismo gastronómico, y, en este momento, te das cuenta de que estás hablando para un 5 o un 10% de la población, la que puede permitirse comer en determinados restaurantes. Entre tanto, durante la pandemia, hemos visto cómo los habitantes de España y de Europa han tenido que bregar con una escasez inaudita en tiempos de paz».

El congreso online comenzó el pasado domingo 19 de marzo con la intervención de José Andrés y el escritor y periodista argentino Martín Caparrós, entre cuyas obras se encuentra la monumental ‘El hambre’ (Anagrama, 2015), escrito en un momento en el que el hambre apenas había empezado a azotar a los países del norte. En palabras de Caparrós, «ha sido necesaria una pandemia para que se vea que en España existen las clases sociales (…) En Latinoamérica, la pandemia ha llevado a una situación de escasez a entre 20 y 30 millones de personas, pero es que antes ya había entre 60 y 70 millones pasando hambre».

Foto: Alex Vera.

El motivo de esta escasez no es la falta de alimentos sino su injusta distribución, según Caparrós: «El sistema está montado de tal manera que 1.500 o 2.000 millones de personas puedan comer todos los días un filete con su guarnición, un lujo que era impensable hace apenas 50 años». A cambio, muchos otros apenas tienen qué llevarse a la boca.

Caparrós pone como ejemplo su país, Argentina, «con capacidad para alimentar a 400 millones de personas y que, sin embargo, no es siquiera capaz de satisfacer a sus 45 millones de habitantes, 6 de los cuales pasan hambre. ¿Por qué? Porque buena parte de sus tierras cultivables se dedican al cultivo de soja, que sirve para engordar el ganado cuya carne alimentará a las clases pudientes de China, Europa y Estados Unidos».

World Central Kitchen

La presencia del chef José Andrés en el congreso ‘Gastronomía de la escasez’ es mucho más que simbólica. Este asturiano, afincado en Estados Unidos desde hace 20 años, lidera desde hace años la organización World Central Kitchen, que viaja con sus pucheros a los lugares donde brota el hambre: Mozambique, Haití, Puerto Rico… y ahora, Estados Unidos.

Desde que estalló la crisis del Covid, WCK está sirviendo 300.000 comidas diarias a la interminable lista de famélicos de Estados Unidos. «El sistema está roto, el sistema no funciona –denuncia el cocinero y empresario-. Que en el país más rico del mundo estén pasando hambre 50 o 60 millones de personas es intolerable».

El problema de fondo es, en opinión de José Andrés, de equidad y de los absurdos requisitos de las redes de distribución: «Los restaurantes no somos un problema en el desperdicio, somos parte de la solución. Si tiramos comida nuestros beneficios se reducen. Gran parte del desperdicio se produce en el propio campo por exigencias del mercado. Los agricultores tiran las verduras y las frutas que saben que no van a aceptar los intermediarios».

Más información en The Foodie Studies y World Central Kitchen. En este YouTube puedes ver las intervenciones del congreso ‘Recetas de la escasez’.