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¿Cómo se lo están montando los consumidores de drogas durante el mes que llevamos de confinamiento? Pues algunos quedan con su camello habitual en los pasillos de Mercadona, el único sitio “legal” para el encuentro humano; otros, recurren a los mensajeros de Glovo, que transportan cualquier cosa sin preguntar. Otros, los más necesitados, se juegan la multa y acuden al portal de su ‘dealer’ habitual con la excusa de ir a la compra o a pasear al perro. Sea como fuere, ¿quién puede aguantar un mes en casa sin porros?

Este benefactor sigue con su ‘despacho’ abierto en su piso de Madrid. Los vecinos le han dedicado este cartel, irónico y motivador a partes iguales:

“¡Qué tal, vecino!

Sabemos perfectamente a qué te dedicas y a qué viene toda esa gente al portal.

Son momentos muy difíciles para tod@s. Es por eso que queremos darte las gracias por seguir vendiendo droga a pesar de las dificultades que tendrás para hacerlo.

Evadirse hoy es tan importante como comer.

Estamos orgullosos de ti.

 Tus vecinos”.


Visto en el Twitter de Ay, Señor que nos Comen los Monguers.