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El 25 de julio de 1492 -es decir, una semana antes de la salida de la expedición de Cristóbal Colón hacia “las Indias”-, el Papa Inocencio III cayó gravemente enfermo. Su vitalidad disminuía a gran velocidad y entró en un estado de letargo que hizo creer a sus cuidadores que estaba muerto.

Según cuentan las crónicas de la época, un enigmático “médico judío” intentó salvar la vida del Pontífice “por todos los medios” y, tras practicar varias sangrías a Inocencio III, sugirió que se insuflara una “nueva fuente de juventud” a las venas del anciano (que tenía por entonces 60 años).

Se requirió la sangre de tres jóvenes varones, tres niños de diez años, a quienes se les prometió un ducado de oro a cada uno. Dado que aún faltaban 120 años para el descubrimiento de la circulación sanguínea, el método utilizado fue un tanto rudimentario: se les cortaron las carótidas a los donantes (básicamente, les degollaron) y el Papa bebió su sangre (motivo  por el que se le conoce como «el Papa vampiro»).

Todos murieron, claro. Los niños desangrados y el papa varios meses después, en noviembre de 1492, cuando Colón ya había llegado a las Indias, quedando descubiertas dos cosas: América y que la vía oral no es propicia para la transfusión de sangre.

La idea de que la sangre podía entrar en las arterias por la vía bucal provenía del médico y sacerdote neoplatónico Marsilio Ficino, según el estudioso Matthew Gottlieb en su artículo ‘The Transfusion of Blood to a Pope’.

Ahora sí que sí

Para hacer tortilla hay que romper huevos. La muerte de aquellos inocentes en el Vaticano permitió descartar la vía bucal como la más apropiada para las transfusiones sanguíneas y, tras unos cuantos ensayos-errores, el 5 de junio de 1667, ahora sí, el médico francés Jean-Bapstiste Denys, llevó a cabo la primera transfusión de sangre a un ser humano, un joven de 15 años que había perdido gran cantidad de sangre después de sufrir 20 sangrías a manos de otros médicos. La donante en esta ocasión fue una generosa oveja que sobrevivió a la delicada operación.

Con información de A hombros de gigantes, History by Day y Wikipedia. Ilustración: Televisa.