Jimina Sabadú está pasando su propio confinamiento en estado que alterna entre la euforia y el estupor. Lo primero porque media internet anda hablando de su nueva novela, ‘Las palmeras’ (Algaida, 2020), que vio la luz hace un mes, el 20 de febrero. Lo segundo porque casi nadie la ha leído aún y porque la mayoría de quienes la citan lo hacen mal y/o por los motivos equivocados.

Empecemos por el principio, es decir, por la primera página de ‘Las palmeras’:

 «Así comienza un mes de junio convulso. Hay mucha gente interesada en tener razón en lo que sea. Este comienzo es sobre una enfermedad de la que poco se sabe en este mes de junio en concreto. La llaman «el Brote». Es rápida y fulminante. La gente busca en Internet «brote cura» y les lleva a páginas optimizadas para posicionamiento SEO donde leen y releen los mismos consejos, ven las mismas fotos de stock, y escriben comentarios que nadie leerá jamás. Este comienzo es trágico, pero importante.  Así es la vida a veces: va todo como la seda hasta que las cosas se ponen feas. Ese es el momento de las gestiones, las llamadas, y los tickets de turno en instituciones.» 

 

Ya pueden ver por dónde van los tiros. La historia gira en torno a un brote vírico que convierte a los contagiados en una suerte de zombis, aunque «no exactamente», matiza por teléfono la autora: «parecen zombis y actúan como tales pero son bastante más lentos, como borrachos aturdidos, casi inofensivos».

No vamos a contar más sobre la novela. Si quieres leerla puedes comprarla en tu librería habitual. Tan solo diremos dos cosas: 1. Que merece mucho la pena y 2. Que pronostica mucho de lo que está pasando con el brote actual del coronavirus.

Y es que ‘Las palmeras’ no es una novela de zombis sino, más bien, de “terror cotidiano”, según Sabadú, “en la que imagino la reacción social a una crisis sanitaria parecida a la que estamos viviendo. La sociedad es la misma, así que las coincidencias son terroríficamente cercanas”.

MADRID. 14-12-10. JIMINA SABADU ESCRITORA. FOTO: JOSE RAMON LADRA

Una de estos “coincidencias” es la que ha hecho famosa –es un decir, y ahora lo explicaremos- a la novela. Resulta que en un momento de la trama, cuando “el Brote” está fuera de control, su majestad Felipe VI se dirige al país desde la televisión. ¿Les suena? Claro, sucedió el pasado miércoles: un rey en horas bajas de una monarquía casi desahuciada se dirigió tarde, mal y nunca hacia la ciudadanía desde su palacio, vía Televisión Española.

Exactamente igual que sucede en una de las escenas de la novela, la que se ha hecho viral. Todo lo empezó la propia Jimina Sabadú, que colgó en su Facebook una foto de la página en cuestión en la que recordaba “Esto ya lo he contado yo en mi libro”.

Esa misma foto empezó a compartirse masivamente en las redes sociales para demostrar que quienquiera que le escriba los discursos al rey los ha copiado de las páginas de una novela de terror. Pero no: según me cuenta Jimina, fue al revés: «Empecé a escribir la escena del discurso del rey y, como no estaba muy satisfecha, tiré por la calle de en medio, y transcribí partes del discurso de 2017 cuando el follón de Cataluña».

Mutación CV-17 del meme: Pedro Sánchez se convierte en plagiario.

Los memes que comparan ambos discursos parten de una premisa errónea: es Jimina y no Felipe (o su escriba) quien copia y no viceversa.

A partir de ahí, y en apenas 48 horas el viral, como buen virus, va mutando y los tuiteros cambian el título de la novela y empiezan a atribuírsela a otros autores, reales o imaginarios, para disgusto y estupefacción de la autora. «Ninguno se había leído la novela, ni la mía ni probablemente ningún otro libro,–protesta- y cada cual intentaba arrimar el ascua a su sardina: los ‘indepes’ por el rey plagiador, los republicanos por su cosa”. Todo mal.

Pero, como decían en ‘El Lobo de Wall Street’ no existe tal cosa como la mala publicidad, y Jimina Sabadú está vendiendo como rosquillas su tercera novela. ¿Es así? «Ya quisiera yo, pero mucho me temo que la mayoría ni se ha enterado, ni le importa demasiado el libro, más allá de la polémica».

También proféticamente, el libro está dedicado a “quienes opinan sin escuchar”.

El curioso caso del viral de ‘Las palmeras’, está contado mucho mejor en Maldito Bulo.