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No digas que no te queda papel higiénico en casa porque toda la escalera sabe que compraste un palé cuando empezó la cuarentena. Váter también tienes y ¿tiempo? A raudales. No hay excusas.

Papel higiénico, váter e imaginación es todo lo que necesitas para participar en el reto #caraváter, consistente en convertir tu retrete en un personaje ataviado con las ropas y accesorios que encuentres por casa. «Esto surgió por casualidad y fruto del aburrimiento», me cuenta mi querida Laura Sacapuntas, vecina del Rastro de Madrid y agitadora cultural de las cosas pequeñas. «Había visto una foto de un váter con carita y decidí hacer el mío, compartirlo con mis amigas en WhasApp y luego en mi blog “secreto”, Hazañas Cotidianas».

El pistoletazo de salida estaba dado: los allegados de Laura empezaron a hacer sus propios caraváter y compartirlos en sus redes sociales con la hashtag #caraváter. ¿Y todo esto para qué? «Para entretenernos un rato, pero también para rendir homenaje a nuestro querido sanitario, el retrete, que nos hace mucho más llevadero este coñazo de encierro», concluye Sacapuntas.

Más información y fotos en Hazañas Cotidianas.