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Dicen que trabajar te realiza y te pule, que otorga sentido a tu vida y te hace sentir que eres útil al mundo (pensamiento recurrente que sobre todo aparece cuando suena el despertador a las siete de la mañana).

Quien formuló tales sentencias seguramente lo hizo desde un cómodo trabajo de oficina, porque hay empleos que casi nadie en su sano juicio querría hacer, por muy bien remunerados que estén. Al menos, quienes desempeñan los siguientes trabajos, tanto actuales como pretéritos, pueden vanagloriarse de dedicarse a algo único y original. Perfecto para dar conversación en un bar.

Stercorarius

Roma era célebre porque todos los caminos conducían a ella, pero, sobre todo, era importante por su extensa red de alcantarillado. A pesar de todo, la mayoría de los romanos no tenían acceso a este sistema eficaz de deshacerse de los excrementos y otras inmundicias. E incluso quienes se podían permitir el uso de la alcantarilla a menudo no la deseaban porque el mal olor se filtraba hasta las casas, así como las ratas y otras alimañas.

Es decir, que en la antigua Roma también mucha gente tenía que hacerse cargo de su propia caca de otras maneras. Y aquí entraba el papel del stercorarius. Este personaje iba de puerta en puerta recogiendo todos los deshechos humanos, tirando de un carro literalmente lleno con un montón de mierda. Todo esa porquería era vendida posteriormente a los agricultores para usarse como abono para sus cultivos.

Pero no hace falta tomar un Delorean para viajar a la antigua Roma: en la Roma actual, así como en muchas otras ciudades (y sobre todo playas), hay baños portátiles que requieren ser vaciados de un modo similar. Quienes trabajan en ello están pertrechados con mangueras conectadas a un camión recolector de desechos. El olor no es comparable, pero no deja de ser desagradable, sobre todo si el sistema se emboza.

Planeador de orgías

Sí, a nivel teórico todo lo que tenga relación con una orgía suena cantiduvi. Pero no es oro todo lo que reluce, también en el caso del sexo desprejuicidado. En la antigua Roma las orgías sexuales eran comunes entre los miembros más pudientes de la sociedad, así que necesitaban de un organizador que se ocupaba de la comida, las mujeres, la música y el alojamiento.

Planificar una orgía que no puedes disfrutar tiene su punto amargo, pero lo peor era la mala fama que tuvieron estos personajes, pues muchos romanos los despreciaban (sobre todo los que nunca pudieron participar en orgías). Con todo, el más famoso planificador de orgías fue Cayo Petronio, que también alcanzó la fama por escribir el libro satírico sobre el libertinaje romano El Satiricon.

Niños que dan vueltas a la parrilla

Tal y como explica Bee Wilson en su libro sobre curiosidades gastronómicas La importancia del tenedor, uno de los trabajos más ingratos de la historia fue desempeñado por niños que debían girar continuamente frente al fuego espetones cargados de carne de venado y de ternera.

Estar tantas horas cerca del fuego chamuscara la cara de los niños, y también les tiznaba los pulmones. El calor también obligaba a desempeñar esta labor semidesnudo o con harapos mugrientos.

Por ejemplo, durante el reinado de Enrique VIII, el monarca contaba con ejércitos de niños. Y la abyecta práctica no se zanjó por algún alegato moral, sino por la simple y llana mecanización del proceso.

Sexador de pollos

Hasta que los pollos no tienen de 4 a 6 semanas de edad, es imposible distinguir a los machos de las hembras. Así que necesitan de trabajadores humanos para averiguarlo a fin de que el trabajo de avicultor sea rentable: los pollos son completamente inútiles porque no ponen huevos, su carne es correosa y, además, molestan continuamente a las gallinas.

Tal y como explica Joshua Foer en su libro Los desafíos de la memoria, el proceso es el siguiente:

«El ave se sostiene con la mano izquierda y se aprieta suavemente para que evacúe los intestinos (demasiada fuerza y los intestinos se volverán del revés, con lo que el ave morirá y su sexo será irrelevante). Con el pulgar y el índice el sexador le da la vuelta al ave y aparta un pequeño faldón del recto para dejar al descubierto la cloaca, la diminuta porción final del intestino en la que desembocan los conductos genitales y urinarios, y mirar en profundidad. Para hacerlo debidamente han de tener las uñas cortadas con precisión».

Payaso de funeral

Los funerales imponen dinámicas sociales muy delicadas: aquí un pésame, aquí un lloro compungido, aquí una sonrisa, aquí una carcajada que se escapa debido a la presión del momento. Todo es posible en un funeral.

Pero no siempre fue todo tan complicado. Hubo una época en que los funerales debían ser más distendidos y por eso nació el trabajo de payaso de funeral en la antigua Roma. El tipo en cuestión debía vestirse como el finado, usar una máscara y bailar alrededor para aplacar a los espíritus.

Contador de peces

¿Puede haber algo más aburrido que ponerse a la vera del río e ir contando salmones a medida que pasan? Imaginaos este proceso ocho horas al día, dándole a un contador electrónico a fin de llevar un exhaustivo registro de la producción de salmón. Afortunadamente el trabajo sólo se desempeña durante los meses de abril hasta octubre.

Recolector de esperma

En muchas granjas y muchos zoológicos se debe estimular a animales para obtener su esperma, y así poder examinarlo para comprobar que se encuentran en buenas condiciones. La obtención es totalmente artesanal.

Guardia del palacio de Buckingham

Muchos de nosotros hemos mirado con diversión o desdén, e incluso hemos hecho burla, de los guardias que son como estatuas en el palacio de Buckingham. Pudiera parecer muy duro sostenerse allí de pie sin moverse, sin reírse, sin hacer nada más que soportar las miles de fotografías de los turistas.

En hora pautadas, además, hay que ejecutar unos pasos perfectamente coreografiados, como si fueras un muñeco mecánico de carrillón. Y nada de ropa mal planchada o zapatos sucios. Pero lo peor, si es que puede serlo, si los guardias no cumplen con su cometido hacendosos y serviles pueden ser severamente reprendidos.

Recogedor de animales muertos

Cuando vas conduciendo por una carretera es habitual dar un golpe de volante para esquivar un animal muerto, hecho papilla en la piso, o incluso todavía vivo con las vísceras brotando al exterior.

El momento es chocante, pero aún lo es más dedicarse profesionalmente a recogerlos de la vía pública. Los animales muertos se depositan en contenedores especiales.

Sepulturero de la peste

Durante las grandes pestes europeas del siglo XIV, quienes recorrían las calles gritando “sacad vuestros muertos” se hacían cargo de los cadáveres y los enterraban, pero tenían un 99,9 % de posibilidades de infectarse. ¿Puede haber algo que dé más yuyu?

Soldador hiperbárico

Ser astronauta es emocionante pero, sobre todo, debes de ser consciente de que la Parca está cerca de ti con cada ruido extraño, con cada crujido de la esclusa, con cada pitido de alarma (¿habéis visto The Martian o Gravity?).

Sin salir al espacio, lo más parecido a ser astronauta debe de ser la profesión de soldador hiperbárico: trabajan bajo el agua, en lugares como plataformas petrolíferas, y deben enfrentarse a espacios reducidos, altas presiones, posibles explosiones, descargas eléctricas, tiburones e intoxicaciones por nitrógeno.

Con información de Xataka Ciencia.