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El cierre de los colegios en Estados Unidos para evitar la propagación del covid-19 ha tenido un inesperado efecto colateral: este ha sido el primer mes de marzo desde 2002 en el que no se ha registrado ningún tiroteo masivo en ninguna escuela del país. Gracias al ‘shotdown’, los estudiantes norteamericanos no solo están a salvo del coronavirus sino también de las balas de sus compañeros.

Los datos del National School Safety Center [.pdf] confirman que no hay marzo (ni mayo, ni octubre) sin tiroteos en los colegios americanos. El 5 de marzo de 2003, un estudiante de 17 años de un instituto de Livingston (Alabama) murió apuñalado tras una pelea en la cafetería del centro educativo. Dos días después, una niña de 14 años se ahorcó en los baños de su escuela en San Francisco.

Only in USA: buscando armas y drogas en las taquillas de los estudiantes.

Excepcionalmente, estas dos muertes en aquel sangriento marzo no se produjeron por disparos de arma de fuego, la segunda causa de muerte entre los jóvenes en Estados Unidos, tras los accidentes de tráfico, según desveló un estudio publicado en 2018 por el New England Journal of Medicine.

Tal y como muestra esta gráfica elaborada por Statista, la cifra de tiroteos en los centros educativos de EE.UU. ha venido incrementándose década a década desde los años 70 (163 incidentes) hasta los 423 incidentes entre 2010 y 2019. Muchos de estos tiroteos son multitudinarios e indiscriminados, un fenómeno genuina y únicamente estadounidense.

Infografía: Statista.

Mientras los tiroteos en centros educativos están a la baja, los vendedores de armas hacen su agosto en pleno abril: las ventas de rifles y otras armas de fuego están disparadas. Los americanos están comprando armas de fuego para protegerse durante la cuarentena ante «el miedo a lo desconocido», según explicó un vendedor de armas a la cadena CBS News.

Mapa de tiroteos 2013-2019, elaborado por Every Town Research.

Visto en CBS News. Con información de National School Safety Center [.pdf] y Wikipedia.