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Para los vendedores de artículos fetichistas, la pandemia es una oportunidad única para un nuevo nicho de negocio: las mascarillas con olor a vagina, marinadas en las partes más íntimas de una mujer y para narices altamente refinadas y exigentes.

Aunque los japoneses han estado comprando durante muchos años ropa interior de mujer usada (incluso tienen máquinas expendedoras que las dispensan), hasta 2020 la obsesión de Internet con los productos con olor a vagina se restringía precisamente a estas bragas usadas, velas con aroma de orgasmos firmadas por Gwyneth Paltrow o incluso varitas de incienso hechas con las cenizas de las bragas (usadas of course) de la cantante Erykah Badu

Pero las cosas se volvieron un poco más locas después de eso. ‘Vagina’ se convirtió en el aroma más caliente de 2020 en plena explosión pandémica. Y justo cuando pensamos que la tendencia se había dejado atrás con todas las demás desgracias, la comunidad fetiche on-line recogió el guante y la contextualizó para satisfacer sus necesidades de aislamiento social.

“Imagínate ir por los pasillos de un supermercado y disfrutar de mi aroma íntimo. Hago las mascarillas más agradables del mundo“. Es la afirmación de una vendedora de este tipo de protectores en una entrevista con Vice. Y admite haber estado vendiendo este artículo durante casi un año en la web para amantes de la compraventa de bragas usadas Snifffr.

“Creo que a la gente le gustan porque pueden disfrutar de un fetiche fuera de casa. Es como un pequeño secreto que solo ellos conocen y esto lo hace arriesgado y divertido”, dice. «Personalmente, es emocionante saber que una mascarilla que he tenido en mis bragas ahora se está usando en la cara de alguien y está disfrutando».

Otra vendedora, Sidney77, que se ocupa principalmente de publicitarlas en Reddit, admite haber comenzado a vender las mascarillas unas semanas después del primer confinamiento de marzo. “Quería ofrecer algo nuevo y emocionante; y disfruto haciendo feliz a la gente en tiempos difíciles”, afirma. “Las mascarillas entran muy bien en la escena del fetiche de las bragas. ¡Es travieso!” 

Porque el llevarlas en público es uno de los principales poderes que atesoran estos artículos fetiche inducidos por la pandemia: se puede compartir algo muy privado e íntimo al aire libre o ante otras personas. 

Estas vendedoras afirman que las mascarillas quirúrgicas desechables de tres capas son las mejores del mercado para retener los olores a vagina. Y estos primos de incógnito de la ropa interior usada se pueden personalizar aún más con ‘complementos’ casi infinitos. 

Aunque las mascarillas aromatizadas en tangas durante 24 h son las más populares, las alternativas también incluyen meterlas en zapatos de tacón (para los fetichistas de los pies), sujetadores, frotarlas en la cara… o una combinación de todo lo anterior.

Por ejemplo, las mascarillas que vende @GoddessBailey en la página de videos para adultos ManyVids cuestan 64,99 dólares la unidad y se pueden añadir complementos que incluyen una nota sexy firmada por ella (por 10 dólares más), fotografías autografiadas y el especial glaseado después de una sesión de ‘squirting’ (eyaculación femenina) por 25 dólares extras.

Las actrices porno son de las primeras que se subieron al carro de las mascarillas con olor a vulva. Mientras otro tipo de influencers lloran porque no saben cómo obtener ingresos, la actriz porno mexicana Annie Sex Teen optó por vender “tapabocas con aroma a mi puchita (sic), indetectable para esposas celosas. 2×1, uno para ti y otro para tu mejor compadre. O si no lo quieres compartir ya tienes de repuesto uno”, escribió la actriz, que se ha dado a conocer por sus controvertidas maneras de hacerse publicidad.

Algunos de estos vendedores también admiten que se han vuelto un poco (más) creativos, al dejar atrás lo que denominan la «evidencia» del «aroma». Estos recuerdos van desde manchas deliberadas hasta materia cuestionablemente deseable que queda en el interior de las mascarillas del pedido. Aunque la mayor parte de esta customización se lleva a cabo en mascarillas quirúrgicas, los compradores también invierten en las de tela de diferentes patrones y diseños.

Lo que nos lleva a una pregunta importante: ¿es seguro? ¿El hecho de que la tendencia aliente a más personas a usar mascarillas supera los riesgos de transmisión del virus por sí mismo? Hasta la fecha, no hay informes publicados de transmisión del virus a través de fluidos sexuales. Así que, la próxima vez que veas a alguien en la calle luciendo increíblemente feliz detrás de su mascarilla, hay que asumir que puede tratarse de un cliente satisfecho de este tipo de producto.


Más info: Vice