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El matrimonio Gates, la pareja de filántropos que más invierte en salud pública en el mundo, es optimista respecto a los resultados de las primeras candidatas a convertirse en vacuna de la covid-19 (Moderna, AstranZeneca/Oxford y Johnson & Johnson).

Cada una de ellas está en fase de prueba y se tardarán meses, sino años, en disponer de las 10.000 millones de dosis requeridas para vacunar al 80% de la población, a razón de dos dosis por persona, para alcanzar la inmunidad de grupo.

En una entrevista vía Skype con Forbes, la pareja habló claro sobre la Organización Mundial de la Salud, el coronavirus y las vacunas, y una vez más, denotó tener un grave problema de relaciones públicas: cada declaración suya provoca una inmediata ola de sospecha e indignación en la opinión pública.

Dado el enorme esfuerzo logístico que va a requerir distribuir las vacunas a todo el mundo, el reparto de las primeras vacunas es crucial. En este sentido, Melinda Gates no quiere que «las primeras vacunas vayan a parar a los países más pudientes». Según la confundadora de la Fundación Bill y Melinda Gates, «Hay 60 millones de trabajadores de la salud en el mundo. Ellos merecen ser los primeros en recibir las vacunas, ellos son los que están en la primera línea, manteniéndonos a salvo a todos. Y luego tienes que empezar a partir de ahí, en función de los países y sus poblaciones. Aquí, en los Estados Unidos, va a ser la población negra quien debería vacunarse primero y mucha gente indígena, así como personas con síntomas subyacentes, y luego la gente mayor».

Las declaraciones de Gates han levantado las inevitables críticas y suspicacias. Para los conspiranoicos, esto implica convertir a los negros en “cobayas” de una vacuna que aún está en pruebas [si bien Melinda nunca se refiere a los test de la vacuna, que se está haciendo con voluntarios, sino a la vacuna definitiva]. Para quienes apoyamos el esfuerzo de los Gates en su lucha contra la enfermedad, la cuestión es obvia: ¿por qué los negros primero? ¿acaso son población de riesgo, más que, por ejemplo, los ancianos blancos?, ¿no es racista y paternalista asumir que los negros pertenecen automáticamente a una clase social inferior, únicamente por el color de su piel?, ¿está la concienciada Melinda Gates demasiado influida por el movimiento #BlackLivesMatter? y, finalmente, ¿esta decisión no debería recaer en las autoridades médicas y políticas y no en dos filántropos multimillonarios, por loable que sea su aportación a la causa?

Aportación de los Gates a la salud pública mundial. Javier Zarracina/Vox.

Entrevista original en Forbes. Con información de Vox.