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Durante décadas, un intrincado mosaico de verdes y rojos profundos estuvo en casa de un marchante de arte neoyorquino, que colocó la pieza en un pedestal y la utilizó como mesa de centro. Pero el mes pasado, la oficina del fiscal del distrito de Manhattan se incautó del mosaico, diciendo que en algún momento había sido robado de un museo, y que procede de un barco construido por el emperador romano Calígula, de infame recuerdo.

El mosaico fue devuelto a Italia en octubre, junto con otros dos objetos obtenidos ilegalmente: una vasija de vino y un plato, ambos del siglo IV a.C. «Estos objetos pueden ser hermosos, tener historia y ser inmensamente valiosos para los coleccionistas, pero ignorar deliberadamente la procedencia de un objeto es ofrecer una aprobación tácita de una práctica perjudicial que es, fundamentalmente, criminal», subrayó la fiscalía de Nueva York en un comunicado.

El viaje de siglos del mosaico desde un barco romano hasta el apartamento neoyorkino de la anticuaria Helen Fioratti y su marido, el periodista Nereo Fioratti, está rodeado de mucho misterio. Helen asegura que compró el artefacto a una familia aristocrática italiana en la década de 1960. Según ella, no había ninguna razón para cuestionar la procedencia del objeto.

A principios del siglo I d.C., el mosaico era uno de los que doarnaban los barcos que ordenó construir el errático, violento y derrochador emperador Calígula. Las enormes embarcaciones -más de 80 metros pies- flotaban en el lago volcánico de Nemi y estaban adornadas con gemas, oro, sedas y, por supuesto, mosaicos. Con el tiempo, surgieron algunas historias bastante disparatadas sobre las actividades que se realizaban en estas ‘embarcaciones de recreo’: fiestas de un día de duración, junto con una salpicadura de «orgías, asesinatos y otras diversiones para el gobernante romano y su tripulación», según describe Daily Beast.

En algún momento, los barcos quedaron sumergidos en el fondo del lago; es posible que fueran hundidos deliberadamente tras el asesinato de Calígula en el año 41 d.C. A instancias de Mussolini, el lago fue drenado y se recuperaron dos barcos en 1932. El alcalde de Nemi inició la búsqueda de una tercera nave el pasado mes de abril.

En la década de 1930, los muebles de los dos barcos originales -incluido el mosaico recientemente repatriado- se expusieron en un museo especialmente construido para albergar los hallazgos de los barcos de Nemi Al parecer, los partisanos opuestos al gobierno fascista de Italia incendiaron el museo al final de la Segunda Guerra Mundial, dañando muchos de los objetos que allí se guardaban. Pero el mosaico parece haber sido sustraído del museo antes de esa fecha, ya que no muestra signos de daños por el fuego.

No está claro cómo llegó el mosaico a conocimiento de las autoridades. Helen Fioratti especuló con que la policía italiana podría haber visto una foto de la mesa de centro cuando su apartamento apareció en ‘Architectural Digest ‘hace unos años. McKinley Jr. informa que las autoridades estadounidenses fueron alertadas de la existencia del mosaico en 2013, después de que Dario Del Bufalo, un experto italiano en mármoles antiguos, diera una charla en Nueva York y mostrara una rara fotografía de la pieza. Algunas personas del público reconocieron el mosaico como uno que habían visto en el apartamento de los Fioratti.

Helen Fioratti sostiene que ella y su marido compraron el artefacto legítimamente, con la intermediación de un policía italiano conocido por su habilidad para localizar obras saqueadas por los nazis. La mujer no va a luchar contra la repatriación de la pieza, pero asegura lamentar que le quitaran su «mueble favorita».

Con información de Smithsonian, Daily Beast y Wikipedia.