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Si creías que este 2020 no podía ser más distópico, espera a ver el anuncio del Virus Tester la Bellie Baby, una muñeca que da positivo en Covid-19 y viene con un delirante laboratorio para curarla… ¡con electroshocks!

¿Nos hemos vuelto locos o es uno de los efectos secundarios del virus? El regalo de las Navidades pretende normalizar (podíamos incluso hablar de “blanquear”) el virus y su consiguiente vacuna con una serie de accesorios a cual más alucinante, en el sentido amplio de la palabra: cuando las muñecas empiezan a moquear se las mete en el llamado “Virus Tester”, una suerte de Unidad de Cuidados Intensivos de plástico o «un centro de última generación para descubrir y tratar todo tipo de virus», según el anuncio.

Para determinar si el moñeco está infectado se le hace un análisis de sangre… y de caca, con algo que recuerda bastante a los bastoncillos utilizados para las PCR. «Piensa que es por su bien», tranquiliza un pájaro que asiste a la “doctora”.

El Belly ha dado positivo, así que procedemos a introducirlo en el “Descontaminador”, una cabina transparente que, una vez más, remite a una cápsula de aislamiento de los infectos. La curación definitiva del ninot enfemo puede llegar por dos vías: «Si el virus es leve, puedes darle un refresco medicinal», el eufemismo para llamar a una sonda intravenosa. Peor aún lo lleva en caso de que sea grave, momento en que entra en acción el “Electrocosquillador”, que se parece, nada casualmente al electroshock con el que “curaban” a los enfermos mentales en los frenopáticos mediados del siglo XX. Ahora, eso sí, de buen rollo y con colorinches.

El Virus Tester se vende en El Corte Inglés por la módica cifra de 59,95€. Su descripción es mucho más naif y pasa de puntillas por el coronavirus:

«Virus Tester es el nuevo playset de los Bellies y los Mini Bellies con el que los niños podrán curarles siempre que se pongan malitos. Tiene un montón de sonidos y luces que hará que las historias de los Bellies sean mucho más divertidas. Tiene cinco zonas diferentes para que los niños no paren de jugar y de crear historias nuevas. No viene incluido muñeco».

Si esto no es adoctrinamiento farmacológico con coartada pandémica, que baje Bill Gates y lo vea.