¡Comparte este artículo!

El pasado 1 de febrero, el ejército de Myanmar dio un golpe de estado y secuestró la frágil democracia del país asiático. El golpe fue conocido a nivel mundial por el absurdo meme protagonizado involuntariamente por una profesora de aerobic que prosiguió su clase mientras un convoy de militares tomaba el Parlamento de Rangun.

El golpe ha puesto el país bajo asedio, provocando protestas masivas en respuesta a la violencia militar, con muertes y miles de detenciones incluidas, tanto de altos cargos del gobierno como de civiles y movimientos de base.

Los trabajadores del sector textil son uno de los que están liderando las protestas en favor de la democracia, así como intentado recabar el apoyo de las marcas de moda internacionales, que tienen en Myanmar una gigantesca maquiladora.

«Los trabajadores de la confección están construyendo la huelga general contra el golpe militar fábrica por fábrica, e impulsando al 100% el movimiento por la democracia», explica en las redes sociales el sindicalista Andrew Tillett-Saks, activista desde el sudeste asiático.

En el centro del movimiento se encuentran líderes sindicales como Ma Moe Sandar Myint, presidenta de la Federación de Trabajadores de la Confección de Myanmar (uno de los mayores sindicatos de trabajadores de la confección del país), quien se oculta cada la noche tras encabezar al menos veinte marchas en los últimos cuarenta días, incluida la organización de más de 4.000 trabajadores de fábricas del municipio de Hlaing Thar Yar de Yangon, acreditada como una de las primeras protestas importantes contra el golpe militar a principios de febrero.

Buscando la solidaridad, las mujeres llevan carteles pidiendo ayuda a marcas como H&M, Inditex (propietaria de Zara) y Bestseller, sólo algunas de las marcas que forman parte de los 4.590 millones de dólares atribuidos a las exportaciones de ropa en el país, según la Cámara de Comercio Europea en Myanmar. Myanmar es uno de los principales destinos de aprovisionamiento de prendas de vestir, por detrás de China, Bangladesh y Vietnam.

Benetton detuvo el viernes sus envíos a Myanmar hasta que se restablezca la paz, según se informó. Por su parte, H&M, que tiene unos 45 proveedores directos en Myanmar, ha suspendido los envíos al país y es uno de los 17 sindicatos y ONG, entre ellos Labour Behind the Label y Fashion Roundtable, que han condenado el golpe militar. El minorista ofreció una declaración de solidaridad: «Los trabajadores, incluidos muchos de la industria de la confección, se han puesto en huelga como reacción al golpe de estado y están participando en manifestaciones masivas a diario. Nos solidarizamos con los trabajadores en huelga y con los llamamientos a la huelga general», decía el comunicado.

Inditex, por su parte, ni sabe ni contesta.

No es la primera vez que la empresa presidida por Amancio Ortega es reclamada por los trabajadores para apoyar su causa. Hace un año, varias trabajadoras de una factoría textil de Myanmar posaban con pancartas similares para presionar a Zara frente a la dirección de la empresa, que pretendía despedir a cientos de trabajadores, incluidos sindicalistas, con la excusa de la Covid.

Visto en el Twitter de Guillermo Fesser. Con información de WWD y La Marea.