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Cuando hay química en la primera cita, todo es posible… incluso robar un banco. Todo empezó con un ‘match’ en Tinder: Shelby Sampson, madre soltera de 40 años, conoció a Christopher Castillo, diez años más joven, en la famosa app de ligoteo. Después de chatear un rato, los futuros aspirantes a amantes concertaron una cita.

El plan consistía en que Shelby recogería a Christopher de casa de sus padres en Rhode Island con intención de tomar algo, conocerse… y lo que surgiera. Lo que surgió es que el pretendiente abordó el coche de Shelby con una botella de vino y estuvo bebiendo todo el trayecto de media hora hasta North Attleboro, Massachusetts.

Una vez allí, el pasajero le dijo que parara un minuto para “hacer unas gestiones” en el banco. En lugar de eso, y sin decirle nada a Sampson, Castillo atracó el banco, tal y como quedó registrado en las cámaras de seguridad del Bristol County Saving Bank. El hombre apuntó con una pistola a un empleado de la entidad y le exigió 1.000 dólares con el incuestionable argumento de que era «realmente pobre».

Una vez tuvo el botín, el atracador de Tinder salió corriendo de la sucursal, abordó el coche de Sampson y le dijo que arrancara a toda prisa. La mujer lo hizo, presa del pánico, pero detuvo su Nissan Primera poco después tras escuchar las sirenas de la policía.

Al arrestar a Castillo, los agentes descubrieron el dinero, una pistola de calibre .44 y las gafas de sol que utilizó en el banco para ocultar su rostro. A pesar de resistirse durante la detención, posteriormente el atracador colaboró con la investigación. Como resultado, fue declarado culpable solo de robo y resistencia a la autoridad y sentenciado a cinco años de prisión. En cuanto a Sampson, la Fiscalía retiró los cargos iniciales contra ella. Los hechos tuvieron lugar en 2016 pero la sentencia acaba de hacerse pública.

Una primera cita inolvidable, digna de Bonnie & Clyde.

Visto en KU TV. Con información de RT y Daily Mail.