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Camilo Blanes Cortés, alias Camilo Sesto (1946-2019), tuvo una ‘guardia de Corps’ al principio de su carrera que le allanó el espinoso camino hacia el éxito. Fue una banda de maleantes que campaba por sus respetos en los años 60 en Madrid y que se hacían llamar los Ojos Negros, porque así, negros como el azabache, eran los ojos de su jefe, Ángel Luis, un macarra de Carabanchel.

Los Ojos Negros se dedicaban a dar palizas por encargo o poner orden en las boites y discotecas cuando al personal le patinaba el embrague con el güisqui en las rocas. Entre las “hazañas” de esta temida banda está el haber impulsado la carrera de Camilo Sesto a mediados de los 60, cuando aún era un pimpollo y cantaba en Los Dayson.

Dum Dum Pacheco, hostias como panes. Foto: AS.

La anécdota la cuenta el ex boxeador y notorio miembro de los Ojos Negros Dum Dum Pacheco en el nuevo libro de Iñaki Domínguez, ‘Macarras interseculares: Una historia de Madrid a través de sus mitos callejeros’:

«Hicimos muchos favores a famosos. Sobre todo a Camilo Sesto, que entonces no se llamaba Camilo Sesto. El tenía un grupo que se llamaba los Dayson, y estábamos un día en la discoteca más famosa de Madrid, en Los Boys, de Usera… Estábamos Ángel Luis y yo y vienen dos chicos y nos dicen: “Oye, nos han dicho que mandáis en la discoteca y nosotros queremos trabajar”, porque entonces habían más conjuntos que discotecas, “y no nos dan trabajo”. Y nos cayeron bien y les contestamos: “No os preocupéis”. Llamamos al camarero y le dijimos que trajese al jefe, que se llamaba Emilio y le dijimos: “Dale trabajo a estos, que son los Dayson y están empezando y no encuentran”. Emilio nos contestó: “Joder, Pacheco, Ángel Luis, ya les he dicho que no…” Y dije yo: “Pues, vamos a ser sinceros contigo, dales un mes de prueba o sí no, ya sabes, te rompemos la discoteca”, porque así funcionábamos nosotros. Y les dio un mes de prueba. Y tuvieron tanto éxito, tanto éxito, que cada vez que íbamos a los Boys, nos metía el jefe un puñado de billetes de mil pesetas en los bolsillos. Sería 1965».

Los Dayson, 1962. Camilo, a la derecha.

En sus memorias Camilo Sesto ofrece una versión algo diferente de su encuentro con los Ojos Negros, según recoge Iñaki Domínguez en el libro:

«[Los Boys] Era una especie de garajón enorme y horroroso, con las paredes sucias y húmedas. El dueño aceptó hacernos una prueba y nos contrató para el sábado siguiente. A mí me pareció como un “The Cavern” a la española. En medio de nuestra actuación, un tipo completamente vestido de negro, adornado con cadenas y herrajes de todo tipo, pelo largo, muñequera, gafas oscuras; un tipo con un aspecto terrible empezó a hacerme muecas de burla mientras bailaba. Yo dejé la canción a la mitad, abandoné el micro en el suelo y me lancé a la pista. No era fácil ganarme bailando el rock and roll. Pronto nos hicieron corro y aparecieron dos chicas en la competición. Al terminar, el fulano me abrazó con fuerza y dijo:

–A partir de ahora seréis los líderes musicales de nuestra banda de Los Ojos Negros.

–¿Yo? ¿Has visto el color de mis ojos?

–Da lo mismo. Cantas y bailas como dios. Asunto hecho.

Aquella banda estrafalaria y suburbial estaba formada por una docena de bailones formidables, trabajadores duros y entusiastas del rock and rollIban armados de cadenas de motos, cuchillos y resultaban realmente peligrosos. Así que eran los verdaderos dueños de “Los Boys”. Sin embargo, gracias a su admiración por nosotros, se convirtieron enseguida en nuestros protectores. Sus chicas eran también nuestras chicas». Citado en ‘Retratos del Madrid salvaje (1). Cuando el barrio de Usera fue un West Side Story».

¿Y de dónde salieron los Ojos Negros y otras peligrosas bandas que amenazaban la “paz social” impuesta por el franquismo en Madrid? Pues estaban inspiradas en ‘West Side Story’, el musical de Hollywood sobre bandas latinas estrenado en 1961 y que tuvo un enorme influjo en la capital, según cuenta el propio Dum Dum Pacheco en su entrevista con Iñaki Domínguez:

«Yo era de una banda, los Ojos Negros; solo se hablaba de nosotros. ‘West Side Story’ (1961) [estrenada en Madrid en 1963] tuvo la culpa. ‘Historia del lado Oeste, en español, era de bandas. Y a raíz de esa película salieron muchas bandas en España, y sobre todo en Madrid: los Latigos (de Carabanchel); los Gatos Negros (de San Blas); los Trompas (de Vallecas), porque el jefe tenía una nariz muy grande; y los Ojos Negros (de Legazpi), que éramos nosotros, los más fuertes[1]. Entonces, nada más que se hablaba del Lute y de los Ojos Negros». «Nosotros fuimos los que [empezamos a llevar] el pantalón de campana, los botines y el pelo largo. Por ir así vestidos nos cogía la policía en el metro y nos metían tres días en la Dirección General de Seguridad y nos daban unas palizas… Eso sería en los [primeros] años setenta. Luego, había un grupo de chicas que iban con nosotros, que iban vestidas con minifaldas y botas, igual que Nancy Sinatra. Una era la Paleta, otra la Dos Duros, estaba la Dolores».

Pero en ‘Macarras interseculares’ hay mucho más que boxeadores y divos de la canción ligera. También aparece la Costa Fleming, la Malasaña de los setenta y ochenta, narcopisos, Rock-Ola, la movida madrileña, Juanma el Terrible, Alberto García-Alix, MC Randy, punkis, bakalas, nazis, raperos, rockers, poblados de la droga, el Áttica, el Bali Hai, Stone’s, la Panda del Moco, CPV, y mil cosas más. En su interior cuenta con fotos, mapa por zonas y bandas, canciones y poesías macarras.

Ya estás tardando en ir de najas para hacerte con  ‘Macarras interseculares: Una historia de Madrid a través de sus mitos callejeros’. Puedes seguir a Iñaki Domínguez en Twitter.