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Todo empezó como un juego entre padre e hijo, a ver quién daba la bofetada más fuerte. Malcolm Callender, de 48 años, ex oficial del ejército británico, animó a su hijo Ewan, de 19, a que le devolviera «con todas sus fuerzas» la bofetada que le acababa de dar a su vástago en plena calle de Reading, Reino Unido.

El hijo siguió las órdenes de su padre y derribó a Malcolm de un bofetón, provocando que se golpeara con la cabeza en un bordillo y muriera en el hospital al día siguiente por una «lesión cerebral catastrófica».

El tráfico suceso tuvo lugar en abril de 2019 pero el joven no ha sido juzgado hasta la fecha por el suceso. El tribunal ha declarado inocente a Ewan, al considerar que se trataba de un «juego consensuado» y que, por tanto, no existía intención de hacer daño al padre.

Un militar amigo de los Callender y testigo de los hechos explicó que se trataba de un juego que solían hacer habitualmente y que era «poca cosa» para un soldado como Malcolm. El juego estaba inspirado en los concursos de bofetadas de los rusos, muy populares en internet.

Visto en BBC.