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Doña Cecilia puso a Borja en el mapa gracias a la chapucera restauración que hizo de fresco del Cristo en una remota iglesia de la localidad zaragozana. El Cristo de Borja dio la vuelta al mundo y convirtió la ciudad en un lugar de peregrinación para los buscadores del frikismo. No queremos ser malpensados, pero la proliferación de restauraciones catastróficas podría llevarnos a la conclusión de que alguien esté intentando promocionar su pueblo, ciudad o pedanía recurriendo al feísmo.

Es el caso de Palencia, una ciudad que la mayoría de los españoles es incapaz de ubicar en el mapa. Allí, nada menos que en su calle Mayor ha aparecido una figura de mirada torva y aspecto grotesco. Y decimos “ha aparecido” porque nadie sabe quién ha sido el responsable de semejante atentado decorativo.

La voz de alarma la dio el pintor palentino Antonio Guzmán Capel en sus redes sociales, según informa El Norte de Castilla. El pintor denunció la “picia” de la restauración realizada en una de las figuras de un relieve del edificio que acoge la sede principal de Unicaja en Palencia.

«Parece un personaje de dibujos animados», denunciaba en Facebook Capel, quien descubrió la polémica restauración, difícil de observar a simple vista, ya que está en el cuarto piso del edificio. Efectivamente, el rostro responde a la “escuela ceciliana”: boca de muñeca hinchable y dos ojos como sendas puñaladas en una mierda. Lo más flagrante del atentado es que la figura original, que databa de 1919, mostraba el rostro sereno de una virgen o dama, nada que ver con el adefesio que le reemplazó.

Antonio Capel especula que el atentado tuvo lugar durante una de las reformas del edificio, cuando se desprendió la cabeza ornamental y alguien la reemplazó con nocturnidad y alevosía por la deforme reconstrucción.

Visto en El Norte de Castilla. Con información de Verne. Con fotos de Marta Moras.