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En su libro ‘Dreadful Pleasures’, el autor de cultura pop y plagiario ocasional James B. Twitchell investigó tanto a los orígenes del género de horror como a la enigmática atracción de estar cagado de miedo. «Las obras modernas de terror se originaron en el descubrimiento de finales del siglo XVIII de que al inducir sentimientos extremos de placeres dolorosos, tanto escritos como ilustrados, podían despertar y explotar sentimientos poderosos en lo más profundo del espíritu humano», escribió.

Un par de siglos más tarde, un grupo de investigadores de los Estados Unidos y Dinamarca se han preguntado si los «sentimientos extremos» provocados por las películas de terror podrían ser beneficiosos para nuestra salud mental, ahora que cada día es literalmente aterrador.

Para su estudio -que fue publicado recientemente en la revista Personality and Individual Differences y financiado la Facultad de Comunicación y Cultura de la Universidad de Aarhus- reclutaron a 310 participantes y les hicieron una serie de preguntas sobre los tipos de películas y programas de televisión que les gustaban, sobre si veían películas relacionadas con la pandemia, y preguntó cuánto estaban de acuerdo o en desacuerdo con 13 preguntas sobre su estado emocional («he estado más deprimido de lo normal») y mental («me siento positivo sobre el futuro») durante los primeros días de la crisis del coronavirus.

«Aunque la mayoría de la gente entra en una película de miedo con la intención de entretenerse en lugar de aprender algo, las historias de terror presentan amplias oportunidades de aprendizaje», concluyeron. «La ficción permite a la audiencia explorar una versión imaginaria del mundo a un coste muy bajo. A través de la ficción, la gente puede aprender a escapar de depredadores peligrosos, navegar por situaciones sociales inéditas y practicar sus habilidades de lectura de mentes y regulación de emociones».

Lo que aprendieron fue que las personas que indicaron que eran fans de las películas de terror y que «consumían con mayor frecuencia productos de ficción terroríficos» estaban experimentando niveles más bajos de angustia psicológica durante la pandemia que los que preferían otros géneros.

«Una razón por la que el uso del terror puede correlacionarse con menos angustia psicológica es que la ficción de terror permite a su público practicar la lucha contra las emociones negativas en un entorno seguro», concluyeron. «Experimentar emociones negativas en un entorno seguro, como durante una película de terror, podría ayudar a los individuos a perfeccionar las estrategias para hacer frente al miedo y a tratar con más calma las situaciones que provocan miedo en la vida real».

Además de su enfoque en las películas de terror, los investigadores combinaron cuatro tipos de películas (invasión alienígena, apocalíptica, post-apocalíptica y zombi) en una categoría que llamaron el género «prepper«. Los sujetos que indicaron que disfrutaban más de esas películas estaban -¡sorpresa!- mejor preparados mentalmente para la pandemia y experimentaron «menos trastornos negativos» en sus vidas.

Escala de Curiosidad Mórbida

Por último, también se pidió a los participantes que se calificaran en la Escala de Curiosidad Mórbida, una evaluación de 24 elementos que determina su interés en «cosas desagradables», incluida la muerte. (Algunas de las afirmaciones de la escala incluyen «Si viviera en la Europa medieval, estaría interesado en asistir a una ejecución pública» y «estaría interesado en asistir o ver un vídeo de un exorcismo»). Los más morbosamente curiosos informaron de que tenían más experiencias positivas, y también estaban entre los más propensos a relajarse y ver películas sobre el contagio u otras relacionadas con la pandemia mientras vivimos una real.

La investigación original se llevó a cabo en abril, y a los participantes se les hicieron las mismas preguntas un mes después, con resultados similares. Obviamente las cosas han empeorado (millones de casos y decenas de miles de muertes) desde entonces, y podría hacer falta algo más que películas de terror para que alguno de nosotros se sienta psicológicamente resistente si esto sigue así.