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Esta infografía debe leerse de abajo hacia arriba: la cúspide/base de la pirámide inversa enumera algunas de las conspiraciones que SÍ tuvieron lugar, y que utilizan como prueba del 8 los conspiranoicos para justificar que TODO es una conspiración: MK Ultra (los experimentos de la CIA para controlar la mente de sujetos mediante LSD y otras drogas); el espionaje masivo por parte de la NSA o las mentiras de la industria tabaquera sobre el cáncer.

El siguiente nivel cruza la línea de la especulación y enumera posibles conspiraciones que, si bien se han probado falsas, suscitan algunas dudas. Ahí están el Área 51 y el caso Roswell (que ha permitido vender millones de revistas a Enrique de Vicente), el asesinato de JFK (lo mismo para Oliver Stone) y, más recientemente, el sospechoso suicidio de Jeffrey Epstein –financiero y pederasta- en la cárcel.

Según vamos subiendo en la pirámide nos acercamos a lo que la autora de la infografía, Abbie Richards, denomina “alejados de la realidad”, donde entran fantasías paranoias como el microchip de Bill Gates, el PizzaGate, el terraplanismo, los Illuminati o, la más peligrosa de todas, la conspiración de Qanon, un disparate alimentado por la ultraderecha de EE.UU. y que está directamente emparentada con otra famosa conspiración que dio alas al antisemitismo en Europa durante los siglos XIX y XX: los Protocolos de los Sabios de Sión, de los que hablaremos próximamente.

Podría pensarse que conspiranoide se mueve en uno solo de esos niveles (cree, por ejemplo, que Elvis está vivo pero no se atreve a negar el Holocausto), pero lo cierto es que muchos son multipistas. Como decía Ramón Nogueras en una entrevista en Strambotic: «Hay mucha gente que es politoxicómana de las gilipolleces».

Visto en Instagram, vía Reddit. Más información sobre este asunto:

-‘Conspiritualidad’, allí donde confluyen la conspiración y la Nueva Era

Hippies nazis: cuando la Nueva Era y la extrema derecha se solapan