Humphrey Bogart fue el actor más duro de su tiempo, pero tenía un pequeño complejo: era bajito. Con su 1,70 m de altura, Bogart era sensiblemente más bajo que Ingrid Bergman, la coprotagonista de la legendaria ‘Casablanca’: 1,78 medía la sueca.

Para parecer más alto que su compañera de reparto, Bogart se hizo fabricar unas plataformas de un palmo de alto, con las que alcazaba el metro noventa y, por fin, podía mirar de arriba abajo a Bergman. De no ser por aquellas alzas ortopédicas, la legendaria imagen del beso entre Ilsa Lund y Rick Blaine hubiese quedado de esta guisa:

No fue la única vez que Bogart utilizó alzas para equipararse con sus compañeros de reparto. Esta otra imagen fue tomada durante el rodaje de ‘No somos ángeles’ (1955). En aquella ocasión, el galán quedaba jibarizado por el 1,82 de Peter Ustinov, de modo que Bogart se calzó unas alzas de 12 centímetros con las que aparentaba ser casi tan alto como el actor británico.

Sarkozy y Carla Bruni

Los hombres, especialmente los poderosos, no suelen soportar que sus mujeres sean más altas que ellos. Es bien conocido que el ex presidente francés Nicolas Sarkozy (1,66 m) obliga a los fotógrafos de las revistas a hacer auténticos malabarismos para que no se note que su esposa, Carla Bruni (1,75), le saca media cabeza.