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El pasado martes, los habitantes de Praga celebraron el final del confinamiento con una mutitudinaria celebración en el famoso Puente  de Carlos, que comunica la Ciudad Vieja con la Ciudad Pequeña. Los vecinos instalaron una mesa de 500 metros para miles de comensales, y celebraron una cena-fiesta para recibir la “nueva normalidad”.

Las fotos de la celebración muestran a los vecinos charlando animadamente, sin mascarillas ni nada parecido a la distancia social que aún impera en otros países europeos, como España, sin ir más lejos.

La República Checa fue uno de los primeros países del continente en implementar el confinamiento cuando estalló la pandemia del coronavirus, al igual que obligó a sus ciudadanos a llevar mascarillas desde el principio. Gracias a ello, el país ha sido uno de los menos afectados por la covid-19: apenas 12.000 casos y 349 muertos para una población de 10 millones de personas.

«Queremos celebrar el final de la crisis del coronavirus con un encuentro en el que la gente demuestre que ya no tiene miedo de encontrarse con los demás, de que no temen aceptar un mordisco del sandwinch de otra persona», explica uno de los organizadores del evento en declaraciones a la agencia France Presse.

Sin embargo, siempre hay algún aguafiestas. En este caso, la Organización Mundial de la Salud, que sigue advirtiendo que la pandemia no se ha acabado. Por si acaso, la República Checa todavía prohíbe a muchos extranjeros cruzar sus fronteras, una norma que ha permitido celebrar la multitudinaria celebración.

Visto en CNN. Con fotos de Gabriel Kuchta/Getty Images.