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Catorce notas más diez sostenidos hasta completar dos octavas de piano, aunque el sonido remite más bien a un órgano. Cada “nota” de este piano vegetal se activa al tocar cada una de las plantas que rematan el teclado, todas ellas “crasas” o “suculentas”, es decir que contienen gran cantidad de agua.

El piano vegetal es la estrella del recién estrenado Ibiza Botánico Biotecnológico de Ibiza, un centro único en su especie y pionero en el mundo, dedicado, a partes iguales, a conservar las especies autóctonas de Ibiza y a descubrir y experimentar con tecnologías relacionadas con el reino vegetal, según explica Eduardo Mayol, su fundador y alma mater.

El piano vegetal basa su funcionamiento en una cualidad poco conocida de las plantas: su capacidad para actuar como «antenas biológicas capaces de percibir cambios de frecuencia al entrar en contacto con otros cuerpos». Esta cualidad permite que las notas suenen al tocar o incluso al acercar la mano, pero no sonarán en absoluto si lo que roza la planta es un objeto inanimado, un trozo de plástico o de metal.

El asombroso instrumento biotecnológico es el corolario de un sueño. El sueño que tuvo el joven inventor sevillano Pablo Vidarte: «Un día me levanto de la cama con esta idea y digo: ‘¿Se podrá utilizar la hoja de una planta como un panel solar?’. La respuesta rápida fue que no», según relata en una entrevista con El País el investigador.

Vidarte fundó Bioo, una empresa con sede en Barcelona cuya misión es «fusionar la naturaleza y la tecnología a través de soluciones innovadoras para mejorar la calidad de vida». Una de estas “soluciones” de Bioo puede verse a pocos metros del piano vegetal. Es mucho menos llamativa (y silenciosa) pero su repercusión será sin duda mucho mayor: se trata de unas baterías que almacenan electricidad a partir de los microorganismos de la tierra. Estas baterías, del tamaño de una maceta, apenas sirven para iluminar un LED pero su potencial es virtualmente infinito, teniendo en cuenta los millones de kilómetros cuadrados de bosques y praderas generando energía a cada momento gracias a las plantas.

Bioo está trabajando en otras aplicaciones de la cualidad de «interruptores biológicos» de las plantas, como por ejemplo, el uso de plantas a modo de interruptores de luz y sonido, o un “biosensor 100% sostenible”, que se alimenta de la propia tierra, eliminando baterías químicas.

Más información en Ibiza Botánico Biotecnológico, Bioo y El País.