Dicen que la vida de las modelos es estresante y trabajan muy duro. No lo ponemos en duda: imagina tener que cambiarte de ropa varias veces, aprender a girar a la derecha e incluso a la izquierda, comer mucha lechuga y sonreír jamás en la pasarela. Y si todo esto no fuese suficientemente duro, en un acto de crueldad carnavalesca, les enfundan una coliflor gigante en la cabeza, mil tubos a modo de intestinos o una fregona gigante de colores y ¡ea!, a intentar caminar con dignidad.

Y todo esto… ¿Porque yo lo valgo? ¿O debido a la estrafalaria sensibilidad de los creadores de moda? “Cariño, estira bien el gaznate que este diseño rompedor y atrevido va a ser lo más chic de la noche… ¡y no te pises los tentáculos, encanto!”. Y entre las filas vips, se ve a una madre señalar, entre orgullosa y extrañada, a su princesa, la del ojo gigante en la cabeza. Qué guapa va la nena.”

Ya sabes querido lector, deja tu mente en blanco nuclear y disfruta de esta surrealista colección. Puede que este carnaval te eches a las calles de esta guisa. Porque tú también lo vales.

Modelo: Lady Gaga un domingo cualquiera.

Modelo: Labios turgentes en la frente.

Modelo: Rallador de queso con webcam.

Modelo: Burka estilo bosta de vaca.

Modelo: Odalisco etrusco.

Modelo: Ganchito gigante.

Modelo: Parto múltiple de mamá bicho bola.

Modelo: Psicokiller fashion.

Modelo: Pluviometro ambulante.

Modelo: Hombreras talla Lenny Kravitz.

Modelo: No veo una mierda.

Modelo: Dama de Elche subwoofer.

Modelo: Tirar en el contenedor amarillo.

Modelo: Plancha extrema.

Modelo: Vengo a pedir la mano de su hija.

Con imágenes de Bajiroo, Nerdygaga y Google.