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Si Bad Bunny ha sido premiado como mejor compositor del año y Donald Trump está nominado al Premio Nobel de la Paz no hay ningún motivo por el que Rafael Cabaliere no sea digno merecedor del Premio Espasa de Poesía (y sus 20.000 euros en metálico) por poemas como este:

«Un consejo que

te va a servir

toda la vida.

A quién quiera irse

no le detengas».

Posiblemente has reconocido que se trata de un poema porque cada cuatro palabras el autor le ha dado a “Enter”, la principal figura estilística de Cabalier, como decía alguien en Twitter.

Rafael Cabalier, de 34 años, natural de Venezuela, ingeniero informático y publicista de profesión, ha sido galardonado con el premio EspasaEsPoesía (escrito así, todo junto) por su obra ‘Alzando el vuelo’, según informaba el pasado 4 de septiembre la editorial a través de una nota de prensa en la que explicaba sucintamente la decisión del jurado de escoger el poemario de Cabalier de entre las 554 obras presentadas. Atentos:

«Su poesía tiene un tinte juvenil y motivador, fresco y urbano, con cientos de miles de seguidores. Este es su primer poemario».

Si obviamos los cuatro epítetos («juvenil», «motivador», «fresco» y «urbano» (¿?)), lo que viene a decir el jurado (formado por Luis Alberto de Cuenca, Ana Porto, Marwan, Alejandro Palomas y Ana Rosa Semprún) es que al venezolano le han dado el premio por los «cientos de miles de seguidores», concretamente 712.000 en Instagram, 876.700 en Twitter, y 109.947 en Facebook. La cosa está muy malita y hay que vender libros ¿Cuántos seguidores tienes tú, aspirante a rapsoda, alma de cántaro?

Los “otros” poetas están que trinan, claro. No sólo por envidia cochina sino porque los versos de Cabaliere les parecen una mierda (y en esto hay consenso, igual que entre el jurado del premio). Ahí va otro:

Detengámonos en éste, que ha servido al poeta y ensayista Jordi Doce Chambrelan a ensañarse con Cabalier en Facebook (1.120 seguidores). Escribe Doce:

«Con versos (sic) de este jaez un tal Rafael Cabaliere ha ganado el Premio Espasa de Poesía (nuevo sic), dotado con veinte mil euros. Como hacer crítica sesuda o rigurosa con estos chicos no sirve de nada, porque ni la entienden ni les importa ni tiene la menor influencia sobre lo que hacen o dejan de hacer, creo que lo más propio es recurrir al viejo arte del improperio en verso. Así que me he permitido rehacer sensiblemente la composición del tal Cabaliere y devolvérsela, “con sentimiento”… y con humor. Y es que a fuerza de guardar silencio va a parecer que otorgamos, o que somos tontos, o que nos sorbemos los mocos. Y ya está bien.

Porque un guantazo a tiempo,
un guantazo bien dado,
tiene la gran virtud
de cerrarte la boca,
quitarte la tontera
y librarnos del lío

que tienes por cabeza».

Otro ripio de Cabaliere, con miles de me gusta en la red social:

Ni una anáfora ni un triste hipérbaton. Todo es verso libre y rima inexistente.
Paco Bescós también está ojiplático (y un poco mosqueado) con el premio a Cabalier:

«Este tío no pasaría de becario como copywriter de una agencia de pueblo. Pero lo pones de poeta de twitter y, zasca, 20.000 euros de premio Espeso.

Y cabe la comparación porque en todos los poemas suyos que han desfilado ante mis ojos el tono publicitario es evidente, con esa profundidad de primero de buen rollito. Pero es que no lo contratarían ni en Mr Wonderful, por desaborido».

Envidia cochina.

Cierro la ronda de improperios preguntando a mi querido David Torres, novelista, poeta, columnista y lo que haga falta. Torres me remite a un artículo publicado en 2017 en Cuarto Poder y titulado, gráficamente, ‘La nueva poesía de mierda’

«(…) Los versos que yo he leído de estos nuevos valores no andan muy lejos de los berridos de los forofos en el campo o de las ocurrencias cursis que se encuentran a menudo en las puertas de los servicios públicos».

El artículo de Torres está escrito varios años antes de la eclosión de Cabalier, así que el rapsoda no debería darse por aludido, aunque tampoco por eludido.

Con información de Europa Press,  Cuarto Poder y los citados autores.