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«No hay nada más raro en el mundo que una persona habitualmente soportable».

Giacomo Leopardi (1798-1837)

La filosofía lleva milenios tratando de desentrañar las Grandes Cuestiones del Hombre: ¿quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿adónde vamos? y demás, pero suelen dejarse en el tintero una no menos importante: ¿cuántas horas seguidas se puede aguantar a otra persona?

Esta es la cuestión que se hace –y responde sin remilgos- Marco Aurelio Denegri, intelectual y presentador peruano en su programa  ‘A solas con Marco Aurelio Denegri’, que emitió la TV peruana entre 1997 y 2000. Denegri, soltero empedernido, solitario militante y que no tenía pelos en la lengua respondió así a esta pregunta planteada por un espectador:

«En relación presencial, cara a cara, uno puede soportar a otro ser humano dos o tres horas seguidas; y tres o cuatro si éstas no son seguidas, sino espaciadas. Lo cual rige para las relaciones normales y cotidianas con familiares, amigos y parejas estables. No rige para las relaciones especiales y desorganizadas en que hay pasión, deslumbramiento, admiración, obstinación, arrebato, obcecación y frenesí; verbigracia, el enamoramiento, que implica un régimen atencional completamente anómalo. Tampoco rige la cuantía de horas mencionada en el inicio de este párrafo para los casos de seres humanos aburridos y patéticamente desprovistos de vida interior que se reúnen horas de horas para mitigar el tedio.

Sartre: «El infierno son las otras».

Jean-Paul Sartre soportaba muy poco a los hombres y muchísimo a las mujeres, y ello me extraña, salvo que las tales hayan sido como la Beauvior, o si no precisamente como ella, al menos parecidas.

‹‹Con los hombres —dice Sartre—, una vez que se ha hablado de política o de algo parecido, gustosamente me callaría. Me parece que la presencia de un hombre durante dos horas en un día, aunque no vuelva a verle al día siguiente, es más que suficiente. Mientras que con una mujer eso puede durar todo el día y además continuar al día siguiente.››

Julio Ramón Ribeyro «embrutecía» si estaba más de tres horas con los seres humanos.

‹‹Sé por experiencia —confiesa Ribeyro— que no puedo soportar la presencia de una persona más de tres horas. Pasado este límite, pierdo la lucidez, me embrutezco, las ideas se me ofuscan y al final, o me irrito o me quedo sumido en un profundo abatimiento.››

‹‹Algún día analizaré con calma los orígenes de mi incapacidad para la vida social. Me gustaría determinar la época exacta en que comienzo a sentirme incómodo entre mis semejantes, a sufrir su presencia como una agresión, a buscar la soledad y el silencio. Si me remonto a los años de mi infancia, descubro que mi reserva y mi hermetismo son tan antiguos como mi uso de razón.››

¿Y tú, cuánto crees que se puede aguantar a otra persona del tirón?

 Visto en YouTube. La transcripción está extraída de El Rincón de Melquíades.