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Uno ya no tendrá que ser comunista para que lo manden a Cuba. Bastará con tener buen oído musical en particular, y buen gusto en general. Según informan medios nacionales, el Ministerio de Cultura cubano se ha plantado contra este horrendo subproducto musical e ilegalizará el reggaeton por considerarlo un (sui-) género machista y violento.

Una nueva norma gubernativa (el decreto 349) velará por hacerle un bloqueo y por «proteger la cultura contra el lenguaje sexista o vulgar». Así mismo, se proponen sanciones para el que viole límites «de sonidos y ruidos, use irrespetuosamente símbolos patrios o mantenga «conductas violatorias de las normas y disposiciones vigentes en materia de política cultural». Conductas entre las que se incluye esa danza (por no decir curiosidad zoológica) llamada «perreo», cada vez más extendida en la Isla, y a la cual se pretende erradicar en una latitud ya de por sí tendente al baile «agarrao».

Para dirimir y llevar a cabo las oportunas pesquisas líricas se designarán inspectores musicales que podrán vetar aquellas actitudes o composiciones que mancillen el buen nombre de la humanidad con su apuesta intempestiva por la grosería, el ruido y la incultura. Esto es, cómo por justicia poética (esperemos no sin cierta arbitrariedad), se establecerá una comisión de expertos encargados de vengar no sólo las habaneras y la bellísima música cubana frente a los emergentes y disonantes J. Balbin, Jesin & Jandel, Maluma o Bad Bunny, sino a toda la buena armonía, desde Bach a Queen, pasando por Mozart, Beethoven o The Beatles, contra el mal gusto generalizado por el ruidismo alienante. Tarea para la que seguro no faltarán voluntarios, pues ¿quién no ha soñado con ser un comisionado para estas labores viajando en el transporte público o entrando a alguna discoteca de su ciudad?.

Por supuesto, no han tardado en salir críticos dentro y fuera del país por una medida que se considera enmarcada dentro de las medidas represivas del régimen. Una nueva forma de «mordaza ideológica» de esa clásica política cultural que fue trazada por el líder Fidel Castro (1926-2016) en 1961, y que él mismo sintetizara en el famoso adagio, «Dentro de la revolución, todo; contra la revolución, nada». Pero nada que parezca importar a los contra-revolucionarios y defensores del buen son y las buenas maneras.

Sea cómo fuere, si es usted o no comunista, ya tendrá otra buena razón para viajar a la tan española ínsula caribeña. Un lugar paradisíaco y, próximamente, exento de dolores de cabeza… una Cuba libre de ruidos.

Foto de Juan Cuba (Pixabay).