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El 20 de agosto y el 5 de septiembre de 1977 dos naves gemelas llamadas ‘Voyager’ despegaron de Cabo Cañaveral con el plan de salir del Sistema Solar y perderse en la inmensidad del espacio, en la esperanza de encontrarse en algún momento con algún ser de otra galaxia al que informar de la existencia en la Tierra de unos curiosos primates llamados seres humanos.

43 años y cinco meses después, las Voyager siguen en su periplo hacia ninguna parte: Voyager 1 a 22 mil millones de kilómetros y su gemela, algo más «cerca», a 19 mil millones de kilómetros, según informa puntualmente la NASA.

Entre los «regalos» para los alienígenas que equipan ambas naves están sendos discos de oro que pretendía ser un compendio de la raza humana, amén de un plano-guía para facilitar la eventual visita/invasión de los «amigos del espacio». El disco de marras incluía:

-Una memorable selección musical, de Beethoven a Bach, pasando por un surtido de músicas del mundo e incluso un tema de Louis Amstrong.

-Diversas grabaciones de saludos en 55 idiomas humanos, del acadio (hablado en Sumeria hace 6.000 años) al chino mandarín.

-Sonidos variados de la naturaleza.

115 fotos de paisajes, animales, plantas y seres humanos de la Tierra.

No es fácil resumir la variedad y complejidad del género humano ni la riqueza del planeta en cien imágenes, pero la tecnología de la época no daba para más: el disco era análogo a un LP de la época pero con el doble de duración, gracias a los microsurcos. Total: dos horas de sonidos y apenas unos pocos megas de datos.

Entre las cien fotos incluidas hay bastante postal, algo de naturaleza y no poca antropología de National Geographic, folklore y tipismo incluido, siempre dentro del cándido optimismo de la época (no olvidemos que el máximo valedor de la misión Voyager fue Carl Sagan). «Quisimos incluir fotos de cuerpos humanos desnudos para explicar la anatomía del ‘homo sapiens’ -relatan los miembros del equipo original en el documental ‘The farthest Voyager in Space’ (2017)- pero eso planteaba problemas para la NASA, en tanto se estaban publicando ‘Cartas al director’ en los periódicos, denunciando que en el Voyager viajaba «pornografía» para extraterrestres«.

Se referían concretamente a este dibujo:

A Frank Drake, otro de los impulsores de la misión y que ha pasado a la Historia por la famosa ecuación para estimar el número de civilizaciones inteligentes en la galaxia, se le ocurrió que podían esquivar la censura de la agencia espacial incluyendo la foto de una mujer embarazada desnuda. «Al fin y al cabo -razona en el documental- a nadie le excita el cuerpo de una mujer desnuda».

La foto, efectivamente, no pasó el filtro y fue la única censurada de las 115 imágenes que finalmente se grabaron en el disco de oro de Voyager 1 y 2. Las que sí fueron incluidas en la selección fueron el esquema de una pareja en estado de buena esperanza, una mujer dando pecho a su retoño (sin pezón de por medio) y un señor bebiendo del porrón, que no es pornografía, pero que parece más propio de Ortega y Pacheco que de un mensaje de saludo a los alienígenas.

Los tiempos están cambiando, que diría Bob Dylan, y puede que la controvertida foto sí hubiese entrado en el Voyager de 2021 (tal vez con una pareja de andróginos de género fluido y otro pantone menos caucásico), pero lo que no va a pasar ni de coña es el filtro censor de Facebook, así que hemos hecho una versión para los impresionables empleados filipinos de Zuckenberg:

Más perturbación que la inocente foto de la pareja gestante causó la inclusión de un «mapa del tesoro» en el que se señalaba, con una candidez a prueba de aliens, la ubicación exacta de la Tierra y sus sabrosos habitantes. Como advirtió Stephen Hawking poco antes de morir, aquello fue un error del que algún día muy lejano se arrepentirán nuestros tatarietos. De momento, podemos estar tranquilos. Si nada falla, las Voyager tardarán 40.000 años más en alcanzar la estrella más cercana, Alfa Centauri, y es muy posible que allí no haya ni el Tato.

Con información de Wikipedia y Agencia SINC. Todas las imágenes están extraídas de la página web de la NASA, excepto la de la pareja en porretas, que aparece fugazmente en el documental ‘The farthest Voyager in Space’.