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Sucedió ya hace algunos años en la madre Rusia, país al que habría pertenecido el gran filósofo alemán, nacido en Könisberg (actualmente Kaliningrado), según las presentes delimitaciones territoriales. Pero no ocurrió en la ciudad natal del filósofo, sino en una bodega de la ciudad de Rostov del Don, en el sur de Rusia. A la sazón, lugar de bebidas espirituosas que tanto encandilaban al bueno de Enmanuel o Inmanuel. Y para ser más Kantianos (y llevar bien la cuenta del tiempo), ocurrió concretamente el 16/09/2013.

Según notificaron los medios locales, dos hombres con mayoría de edad (al menos administrativa) se enfrascaron en una discusión sobre la filosofía trascendental del autor que fue subiendo de tono (suponemos que categorialmente) hasta que uno de los dos sacó un arma y disparó a su contertulio con una pistola, hiriéndolo de forma leve. Según atestiguaron las mismas fuentes, los sujetos eran de la localidad y el disparo habría tenido lugar con una pistola de aire comprimido. Un claro ejemplo de falta de ilustración y paz perpetua entre las gentes por cercanas y racionales que puedan ser.

Algo que muchas veces ocurre en el ámbito de la cultura. No a los extremos de un duelo más que intelectual, pero sí luchas internas e intestinas, y odios viscerales, entre personas de la intelectualidad, el arte y la creación que deberían más bien ser ejemplo de respeto, tolerancia y sabiduría. Y es que, famosas y sonadas han sido siempre las enconadas disputas de los filósofos y pensadores desde la antigüedad hasta hoy: desde Sócrates y los sofistas hasta el reciente debate Zizêk-Peterson, pasando por la de Platón y Diógenes, las disputas medievales, la polémica Newton y Leibniz, la enemistad de Schopenhauer con Hegel, el choque Foucacult-Chomsky o el episodio Wittgenstein-Popper y el atizador.

Por mucho que pudiera parecer desde fuera que hay consenso dentro del mundo del pensamiento (siquiera una cierta sapiencia que nos dé esperanzas en la humanidad), lo cierto es que esta noticia, aunque antigua, no pasa de moda por la sencilla razón de que sirve de ejemplo límite de la falta de unidad y concordia dentro de la filosofía y la razón. Dónde priman más los egos que la verdadera y sana aspiración a la verdad. Motivo por el que tal vez (sólo tal vez), la visión del mundo de los filósofos y los hombres de letras ha sido desplazado por un modo más «de la ciencia». Ya el mismo Kant, viendo este error y estos «sueños dogmáticos» trató siempre de construir disciplinas que siguieran apodícticamente el método científico. Algo que no le salvo de creer que había sido el Copérnico de la Filosofía

Cómo decíamos, aunque pasado, este suceso intempestivo tiene algo de paradigmático y epocal. La casuística nos dice que no es la primera vez, ni será la última que personas que deberían ser las más civilizadas en el uso crítico de su entendimiento pierden los papeles (y la razón) en una absurda controversia teórica. Y es que, continuando con Kant, la mayoría de edad no es algo cronológico, ni las ideas sin experiencia y entendimiento nos pueden sacar de nuestro «sueño dogmático»... y ya se sabe, el sueño de la razón produce monstruos.