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Sucedió allá por el año 1960. Invitado a la radio inglesa para dar una serie de entrevistas sobre el desarrollo del pensamiento, cómo remedo audiovisual de su inmortal obra «La historia de la filosofía occidental», no pudo dejar de pasar la oportunidad para criticar e intentar ridiculizar al padre del nihilismo, la voluntad de poder y la muerte de dios.

Ambos ateos, y ambos auto-considerados librepensadores discípulos de Voltaire, estaban diametralmente opuestos en casi todo lo demás: especialmente en sus concepciones éticas y políticas. Algo que pudo verse aquella noche radiofónica cuando el padre de la filosofía analítica sólo pudo tener duras palabras para con quien consideraba un poeta con ínfulas más que filosófico o científico. Tan gruesas y despreciativas sentencias que podrían llamar la atención a cualquiera que de antemano no conociera la inquina que también profesó de forma anticipada el bigotudo de Röcken con los filósofos académicos cómo el bueno de Bertrand.

Y precisamente así empieza la entrevista, «Nietzsche no era un académico, era un filósofos literario, en vez de académico».

No en vano, Nietzsche siempre renegó de cualquier posición cientificista, y Russell, quien siempre fue mejor científico que filósofo, ya había dado buena cuenta (negativa claro) de Nietzsche en su ya mencionada «Historia de la filosofía»: citándolo como un seguidor de Wagner más que de Sócrates. Algo cierto, pues, Nietzsche, de hecho, siempre criticó a Sócrates por considerarlo cómo iniciador del método dialéctico que acabó con el pensamiento por exceso de racionalismo representacional de la realidad.

Pero no se queda todo ahí, para Russell Nietzsche era autor cruel y arrogante que sólo pensaba en su propio poder, y que despreciaba los valores más tradicionales de la humanidad cómo la empatía o la solidaridad bajo conceptos suyos como los del superhombre. Alguien que como un Sigfrido o un Rey Lear shakespeare sólo podía traer más terror y tristeza al mundo. Algo que, por lo demás, para Nietzsche no habrían sido más que acusaciones de un continuador de los valores decadentes cristianos sin cristianismo. Esto es, de un decadentista que no había entendido su vitalismo y perspectiva de mejoramiento para el futuro.

Pero no os hacemos más spoiler ni os destripamos más la entrevista. Aquí os la dejamos para que juzguéis vosotros mismos si las palabras de Russell hacían justicia al pensador que, además de matar a dios, también acabó con la metafísica tal cómo se conocía hasta él. Y de quién, al menos en ese sentido, sino en otros muchos, Bertrand Russell también fue continuador…

* El vídeo está en inglés y portugués subtitulado, pero se entiende perfectamente.