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No todos los héroes llevan capa. James Harrison lleva, más bien, una aguja de extracción de sangre en su brazo izquierdo. Este gesto -donar sangre- lo hizo más de mil veces, concretamente 1.173, lo que le convierte en el mayor donante de sangre de la historia.

Harrison no sólo es un hombre generoso (sigue vivo, a sus 84 años, aunque dejó de donar hace tres) sino que su plasma tiene una composición inusual que se utiliza para proteger de la Enfermedad Hemolítica de Rhesus D (HDN).

Harrison se sometió a los 14 años a una operación quirúrgica de importancia en el pecho, para la que se requirió la transfusión de trece litros de sangre y que exigió meses de hospitalización. Tras sobrevivir a aquella complicada cirugía, Harrison prometió que empezaría a donar sangre en cuanto cumpliese la edad legal para ello en Australia, que entonces era de 18 años.

Harrison empezó a donar en 1945. Tras las primeras donaciones, explica la Wikipedia, se descubrió que su sangre contenía un anticuerpo inusualmente fuerte y persistente llamado inmunoglobulina RHo (D). Rho(D) se usa para evitar una respuesta inmune al tipo sanguíneo Rh positivo en las personas con el tipo sanguíneo Rh negativo. Se administra a mujeres con Rh negativo madres de bebés de Rh positivo, durante y después del embarazo, para evitar la creación de anticuerpos contra la sangre de un niño Rh positivo. Esos anticuerpos, con el fenómeno de incompatibilidad posterior, hacen que aparezca la enfermedad de Rhesus, la forma más común de la enfermedad hemolítica del recién nacido (HDN).

La primera madre recibió su dosis de Anti-D en el Royal Prince Alfred Hospital en 1967. La singularidad de su sangre se consideró tan importante que su vida se aseguró por un millón de dólares tras el descubrimiento. Las investigaciones basadas en su plasma acabaron en la creación de la inmunoglobulina anti-D comercial comúnmente conocida como RhoGAM. Se estima que derivados de su plasma sangüíneo se han dado ya como tratamiento a una de cada diez mujeres embarazadas cuya sangre potencialmente podría ser incompatible con la de sus hijos. A través de las donaciones de su plasma, se estima que Harrison ha ayudado a evitar que mueran más de 2,4 millones de niños a causa de HDN.

El 11 de mayo de 2018, Harrison realizó su 1.173 y última donación en el Centro de Donaciones de la Ciudad de Sydney. «Es un día triste para mí. El final de una larga carrera», declaró el benefactor al SMH en un emotivo acto en el que estuvo rodeado por madres con sus hijos, receptores de su plasma.

Jemma Falkenmire, del Servicio de Donantes de Sangre de la Cruz Roja Australiana, dijo: «Muy pocas personas tienen estos anticuerpos en concentraciones tan fuertes. Su cuerpo produce una gran cantidad de ellos y cuando dona su cuerpo produce más», dijo.

James Harrison fue galardonado con la Medalla de la Orden de Australia en 1999. Más de 2,4 millones de personas (el equivalente al 10% de la población de Australia) tienen que agradecerle estar vivas hoy.

Con información de Wikipedia y SMH.