¡Comparte este artículo!

«Alégrate en la esperanza, constante en la tribulación, perseverante en la oración» (San Pablo, Romanos 12, 12).

¡Albricias! En un gesto inaudito en sus dos mil años de historia, la Iglesia Católica ha concedido la indulgencia plenaria, es decir, el perdón por sus pecados a todos los afectados por el Covid-19, así como a los familiares, sus cuidadores y, en general, los trabajadores de la salud.

El decreto de indulgencia fue publicado el pasado 20 de marzo en el Boletín de la Santa Sede [.pdf] y ha sido corroborado este viernes por el Papa Francisco en una misa ante la plaza vacía de San Pedro, donde desde hace semanas está prohibida cualquier reunión o ceremonia religiosa, al igual que en el resto de Italia, el país que más está sufriendo la pandemia del coronavirus.

El decreto vaticano está bien resumido en este gráfico que ha elaborado la Archidiócesis de Cali (Colombia). Los no contagiados también pueden beneficiarse de la absolución siempre y cuando lleven a cabo alguna de las siguientes acciones:

-Realizar la Adoración Eucarística.

-Leer las Sagradas Escrituras durante al menos media hora.

-Recitar el Rosario.

-Realizar el Vía Crucis.

-Rezar la Coronilla de la Divina Misericordia.

Además, el requisito para enfermos y no enfermos incluye:

-Recitar el Credo.

-Un Padre nuestro.

-Una oración a la Virgen.

La bendición mundial fue escenificada por el papa en un inédito rito, que incluyó la bendición ‘Urbi et Orbi’ a todos los fieles”, según describe 24 Matins:

“Estamos todos en la misma barca y somos llamados a remar juntos”, dijo al invitar “a activar la solidaridad, capaz de dar sentido en estas horas en las que todo parece naufragar”, enfatizó.

La bendición mundial permite a los más de 1.300 millones de católicos obtener la indulgencia plenaria, es decir, el perdón de sus pecados, en un momento tan difícil, con medidas de confinamiento que afectan a más de 3.000 millones de personas.

La imagen del jefe de la Iglesia católica que reza solo ante la inmensa explanada por el fin de la guerra contra un enemigo invisible que ha causado más de 25.000 muertes hasta ahora, resultaba casi cinematográfica

Ante el dramático momento que vive la humanidad, el papa Francisco decidió dar una bendición extraordinaria, la misma que los pontífices suelen impartir sólo el 25 de diciembre y el Domingo de Pascua, fechas en que se recuerda el nacimiento y la muerte de Jesús”.

Con información de Vatican News y 24 Matins. Foto: Pontifex en Twitter.