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Lola Cabrera ha creado un pequeño terremoto en internet con la publicación de su libro (proyecto, prefiere llamarlo ella) ‘En diálogo con…’, una reivindicación de las mujeres filósofas en las que establece un diálogo -real o ficticio- entre estas pensadoras, generalmente ninguneadas por la historia de la Filosofía, y sus coetáneos varones, esos sí, reconocidos y laureados.

Nos ponemos al habla con Lola, profesora de Filosofía en el Instituto Leonardo da Vinci de Majadahonda (Madrid) para que nos explique en detalle este bonito proyecto colaborativo.

Aquí puedes escuchar la entrevista íntegra:

¿Qué es exactamente ‘En diálogo con…’?

No me gusta hablar de libro, aunque tenga forma de libro. Esto empezó siendo unos apuntes del instituto en el que trabajo y que fueron cogiendo otra dimensión. Tras un par de años, algunos compañeros me sugirieron compartirlos con otros profesores, así que le di forma de libro. Prefiero llamarlo proyecto porque no lo ha publicado ninguna editorial sino yo misma, también lo he maquetado yo y se trata de un proyecto abierto, en el que invito a la gente a colaborar para que vaya creciendo en calidad y en cantidad. De momento he recibido bastantes aportaciones, desde correcciones a añadidos a mi escrito o anexos completamente nuevos, como el de Jane Austen, que no está en el libro.

Por otra parte, considero que un libro ha de ser algo con mayor empaque. Debería tener notas a pie de página, una bibliografía en condiciones…

Además, se trata de un proyecto colaborativo.

Así es. El proyecto lleva mi nombre y muchos otros, y cuantos más se adhieran al proyecto, mejor. Yo realmente no soy especialista en ninguno de los que aparecen aquí, simplemente tenía ganas de juntar a una serie de filósofos con una serie de filósofas y ponerlos a dialogar, para que las mujeres tuvieran también voz en la historia del pensamiento. Lo que he hecho ha sido curiosear en la red y preguntar a amigos, pero no soy especialista en ninguna de ellas, así que ahora sería estupendo que la gente que sí lo es aportara sus conocimientos al proyecto.

¿Crees que las mujeres han sido ninguneadas de la historia de la filosofía?

Ese es el origen de todo esto. Yo soy profesora de Filosofía y siempre que abordaba las clases me llamaba la atención la ausencia absoluta de las mujeres. Es indudable que hay más filósofos que filósofas que han dejado huella en la historia del pensamiento, pero eso no quiere decir que las mujeres no hayan dejado huella. Hay pensadoras indiscutibles como Hannah Arendt, que perfectamente puede hacerle sombra o, al menos, acompañar a Habermas. Otra cosa es que el pensamiento de Diótima pueda estar a la altura del de Platón… Lo que quería es presentar la historia al completo, porque había una parte que nos estaban censurando.

¿Cumpliendo el programa escolar?

Claro, no te puedes saltar el programa porque luego los alumnos tienen que presentarse a la BAU. Lo que hice fue incluir de una manera colateral a las mujeres, y a los alumnos les ha parecido muy bien.

Y ojalá se acabe incorporando al temario y al currículum oficial…

Eso sería lo razonable, en la proporción que tendrían que estar, y no sólo en filosofía sino en todas las materias. Creo que esto va a ocurrir, porque las leyes educativas y los programas tienen que ir a tenor de los tiempos, y esto ya es un clamor. No hay nadie que defienda que no hay que incluir a las mujeres en el temario, no sólo en su forma pasada, sino también en su forma presente, de modo que en el futuro pueda hablarse de filósofas, escritoras y científicas de una manera natural.

¿Cuál es el proceso por el que los que las personas que establecen el canon intelectual de la época marginan a las mujeres?

Yo creo que ni siquiera ha habido una preocupación real por rescatar el pensamiento de las mujeres. En muchos casos incluso es difícil. Yo misma, cuando he intentado buscar textos de algunas de las pensadoras, me ha costado encontrarlos, porque o no están editados o están descatalogados. Por otro lado, ha habido una voluntad expresa de convertir a la sociedad patriarcal en la única posibilidad. De todos modos, creo que esto está fuera de toda discusión. Podremos discutir si una filósofa en particular tiene más o menos relevancia, pero su inclusión es indiscutible. Creo que ha habido una falta de interés, sumado a un interés de que predomine la voz de los hombres.

¿Existe tal cosa como un ‘pensamiento femenino’?

Yo me resisto a pensar así. En este trabajo incluyo a una pensadora polémica, que es Luce Irigaray, que defiende que sí existe un pensamiento femenino. Yo no estoy de acuerdo, al final es un pensamiento que está en el contexto de la época, y no creo que biológicamente la mujer tenga que pensar distinto que el hombre ni mucho menos. Cuando estudias, por ejemplo, a Mary Wollstonecraft, reivindica los derechos del hombre también para la mujer. Es una pena, porque dejar fuera el 50% de las mentes pensantes hace que la historia sea menos rica.

Al fin y al cabo, ellas, igual que nosotros, estamos influidos por el Zeitgeist de la época.

Por eso, cuando ideé la estructura del proyecto se me ocurrió la idea de ponerlas ‘En diálogo con’, que se notara que los temas de la época son iguales para hombres y para mujeres. Hay una diferencia fundamental y es que, como a las mujeres nos ha costado más alcanzar ese nivel intelectual, tenían que pensar esos mismos temas pero desde una perspectiva de reivindicación. Al final, Hildegard Von Bingen (1098-1179) habla de Dios, que es el tema fundamental del momento, y Olympe de Gouges (1749-1793) habla de derechos humanos. Por lo tanto, no es un pensamiento femenino sino una aportación más a la historia del pensamiento.

¿Tratas de hacer un juego de espejos intelectual entre los pensadores más relevantes de la época y la pensadora, hasta ahora silenciada?

Esa es la idea. Como son materiales para segundo de Bachillerato, cuyo currículum incluye 12 autores, me pareció interesante poner en diálogo con estos pensadores. Bien es cierto que se trata de un diálogo muchas veces ficticio, en tanto en ocasiones hemos perdido la obra o incluso, en el caso de Diotima de Mantinea, incluso no exista certeza de su existencia. En otros casos, sí son diálogos reales, como en el caso de la correspondencia entre Descartes y Isabel de Bohemia (1618-1680), o Nietzsche con Lou Andreas Salomé (1861-1937).

¿Crees que sería conveniente un libro sobre la génesis del pensamiento, ahora sí, feminista?

Por supuesto, sería muy interesante. Digamos que se sale de la idea del proyecto. Lo que me parece interesante como profesora es que se complemente la historia no sólo del pensamiento sino de las artes y la literatura. Yo estoy haciendo una reivindicación feminista, qué duda cabe, pero no estoy haciendo una historia del feminismo. De hecho, a muchas de estas pensadores no se les podría llamar feministas por el contenido de su obra, aunque sí por su actitud ante la vida. Creo que sería un momento óptimo, con la controversia que se ha levantado por la ‘Ley Trans’, pero sería un proyecto distinto.

¿Encuentras alguna sincronía en plan hegeliano entre el desenvolvimiento de la historia y la apertura a la igual entre pensadoras y pensadores?

En el prólogo señalo que generar una historia del pensamiento en forma de unidad ya es polémico de por sí. Podría ser que llegáramos a un momento de síntesis en el que convergieran el pensamiento de hombres y mujeres y ya no tuviéramos que establecer esa diferencia que, como he dicho antes, creo que no existe. Llegaríamos entonces a un pensamiento de seres humanos, en el que, por fortuna, no todos pensáramos igual pero que en sí mismo fuera un pensamiento unitario.

En el libro sigo la línea cronológica por comonidad, no porque yo esté de acuerdo. Al seguir la línea cronológica da la sensación de que existe un progreso continuo, y eso es cuando menos cuestionable.

¿Se te ocurre una forma alternativa de enseñar el pensamiento?

Se me ocurren tantos como cursos posibles. Mi ilusión en la vida sería que la ley no obligara a programas cerrados sino que permitiera al profesor adaptar el discurso al grupo, a las circunstancias y demás. Recuerdo un colega que empezaba a enseñar el programa al revés, de la modernidad a Platón y los presocráticos, en este caso sería ir buscando las raíces. A mí y a mis compañeros nos pasa que cuando estás hablando de los autores griegos citas constantemente a Nietzsche; tal vez habría que saltar de Grecia a Nietzsche y quizá volver de nuevo a la Edad Media, para darle una coherencia explicativa al pensamiento y no sólo cronológica.

¿Qué otros aspectos crees que se podrían mejorar en el temario de filosofía para la enseñanza?

En general, creo que la filosofía es muy importante como coordinadora de las distintas materias. Sería bonito pensar un sistema educativo en el que no hubiera asignaturas sino que trabajáramos con los alumnos en proyectos interdisciplinares, que tuvieran una parte teórica, y en el que los alumnos fueran evaluados por competencias. En ese mundo ideal, los profesores de filosofía podríamos ser los adecuados para establecer la coordinación de los proyectos.

Si no es eso, metería a mujeres en historia de la filosofía y dejaría plena libertad a los docentes para estructurar sus clases.

Y para concluir, para no olvidar la cuestión quizá más decisiva del siglo XX en la filosofía, a veces llamada el Giro lingüístico; y uno de los temas más en boga dentro del feminismo… siendo que la filosofía analítica propuso hacer una depuración del lenguaje como vía para la solución de problemas, ¿qué opinas del lenguaje inclusivo?, ¿algo que podría ser de utilidad?, ¿o algo que, impuesto sin repensar, podría resultar un experimento de neolengua?

Esta es una pregunta complicada a la que he dado muchas vueltas. Por una parte, el lenguaje inclusivo en principio es una buena idea pero, por otro lado, el uso del lenguaje no puede ser forzado. Si ese lenguaje inclusivo se adopta, acabará usándose. Yo misma no suelo usar el lenguaje inclusivo pero a veces lo hago ex profeso para llamar la atención, por ejemplo en la entrevista que me hizo En tiempos de Aletheia, donde utilicé la “x” para llamar la atención sobre estos aspectos.

Y para acabar, ahora sí, ¿te has convertido en una suerte de ‘celebrity’ en tu instituto?

Ya te digo yo que no. Algunos conocen el proyecto y muchos no. Pero lo cierto es que gracias a las redes sociales mucha gente se ha enterado, incluso amigos y familiares, que se enteraron por Twitter. Sé que el libro se está utilizando en algunos institutos de Madrid e incluso de otras comunidades y esto es al fin lo importante, que se lea y se utilice.

Aquí puedes leer (y colaborar con) ‘En diálogo con…’. Foto: Humor Extrañe.