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Notición en el mundo astronómico. La NASA anuncia que se ha encontrado agua en la Luna. Según comunicó a los medios, y se hizo viral en las redes, nuestro satélite dispondría de agua. Algo que ha despertado una gran curiosidad y fascinación en la palestra informativa, como descubrimiento singular que es, aunque una noticia que, en realidad, no es tan novedosa como parecen sugerir los titulares mediáticos.

Esta semana la agencia espacial estadounidense dio a conocer que el satélite natural de la Tierra contaría con reservas de agua congelada en forma de hielo, acumuladas en ciertas zonas lunares. Algo que, sin duda, es una gran hallazgo, pues se han precisado muchas cosas nuevas sobre su estado, localización y posibilidades de aprovechamiento, pero, a la postre, un hallazgo que no es nuevo en el sentido de que no es la primera vez que se anuncia ni da a conocer.

Esta vez, los científicos de la NASA, tras estudiar los los datos obtenidos por el Observatorio Estratosférico de Astronomía Infrarroja (SOFIA, por sus siglas en inglés), han determinado que tiene que existir presencia acuática merced a lo captado por luz infrarroja en una longitud de onda que solo puede emitir el agua. Un telescopio reflector de 2,5 metros de diámetro montado en un avión Boeing 747SP (a su vez, modificado para escudriñar el espacio desde la estratosfera de la Tierra), mostró signos inequívocos de H20.

Según la publicación de la revista Nature Astronomy, el equipo científico dirigido por Casey Honniball de la Universidad de Hawái, aprovechó los datos del Observatorio Estratosférico de Astronomía Infrarroja de la NASA para concretar el descubrimiento. Desgranando que se había apuntado al cráter Clavius, un boquete de más de 200 kilómetros de diámetro cerca del polo sur del satélite, y comprobado que la presencia de agua en aquí es de unos 200 microgramos por cada gramo de tierra lunar. Poca, proporcionalmente como la que hay en el desierto del Sáhara, pero, con todo, indubitable presencia de agua.

Muy buenas noticias, por supuesto, para la ciencia y el avance en el conocimiento del Cosmos, empero, una noticia que se suma a las ya numerosas evidencias que se tenían del fenómeno. En efecto, la exploración en busca de agua lunar ha sido un afán de considerable repercusión, y ha motivado varios experimentos, proyectos y, hasta, misiones lunares pasadas y recientes. Máxime por la futurible utilidad de este elemento en una todavía más futurible habitabilidad del satélite en el porvenir. Y antes de este anuncio ya se había constatado varias veces un hallazgo que ahora se presenta como el descubrimiento del siglo. 

Ya en 1978, la sonda Soviética Luna 24, informó, en base a las muestras obtenidas en su periplo lunar, que estas contenían aproximadamente un 0,1% de agua por muestra de masa. Igualmente, en la década de los 90´s, la misión Lunar Prospect encontró pequeñas depresiones en las mismas regiones polares estudiadas hoy día que sugerían que allí podían estar almacenadas cantidades de hielo. Para 2008, la sonda de la India Chandrayaan-1sonda, que fue liberada 100 kilómetros (62 millas) detectó pruebas de agua en 650 espectros de masas reunidos en la delgada atmósfera por encima de la superficie de la Luna. En 2009, además, la NASA re-confirmó el agua en la luna con su  LCROSS, la cual, detectó una cantidad significativa de hidroxilo en el material lanzado desde un cráter polar lunar.  Y en 2010, el Mini-SAR a bordo de lChandrayaan-1 indio aseguró que había descubierto más de 40 cráteres cerca del polo norte de la Luna, el cual, se calculó que tendría aproximadamente 600 millones de toneladas métricas de hielo-agua. Finalmente, en 2018, la NASA aseguró que «Ice Confirmed at the Moon’s Poles».

Así pues, existe agua en la Luna, y, en efecto, los nuevos datos y registros son de una importancia capital. No obstante, para los expertos y aficionados a la astronomía, el anuncio ha opacado su verdadera importancia (que no es poca, para futuras misiones), debido al rendimiento mediático que principalmente ha servido para mostrar la poca cultura científica que nos gastamos el común de los mortales. Los cuales, hemos escuchado este anuncio, en nuestra suma ignorancia, como si se tratara del anuncio de la llegada a Marte. La Luna contiene agua, pero eso ya se sabía a falta de una comprobación directa y palpable que aún no se ha dado. Cosa que no ocurrirá, como dice Paul Hayne, de la Universidad de Colorado Boulder, hasta «ir allí en persona o con ‘rovers’ y cavar»,

La importancia, por tanto, de este anuncio estriba ahora en los detalles y, especialmente, en sus potenciales aprovechamientos: por ejemplo, el establecimiento de bases lunares. Y con todo, aunque «son muy buenas noticias», como advertía el explica Didier Schmitt, coordinador de exploración humana y robótica de la Agencia Espacial Europea, “es importante no dejarnos llevar por el optimismo y tener en cuenta que aún quedan muchos pasos intermedios que dar antes de poder siquiera comenzar a poner estos planes en marcha”.