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En junio de 2019, el presidente de México, Andrés López Obrador, exigió por carta al Rey de España que pidiera disculpas por abusos cometidos durante la conquista de América. Aquella extemporánea petición generó mucha polémica en su día y por ella fue preguntado el filósofo español Antonio Escohotado en una entrevista en la TV uruguaya durante una visita aquel país.

Esta fue la respuesta de Escohotado, tal y como puede verse a partir del minuto 12 de vídeo en cuestión:

«Me parece un miserable, en primer lugar porque él fue quien se quedó allí, no nosotros. En segundo, porque ¿deberíamos recordar al señor Obrador que una cultura como la azteca tenía 18 fiestas de guardar al año con sacrificios humanos? ¿deberíamos recordarle que a Tláloc, el Dios de la Lluvia había que inmolarle con de criaturas de menos de un año de edad, y que los inmensos osarios que descubren cada día los arqueólogos demuestran que los aztecas no solo sacrificaban una mediana de 50.000 personas al año, sino que se los comían, porque, entre otras cosas, eran tan barbáricos que no habían descubierto la rueda? La sociedad más monstruosa que los tiempos recuerdan fue la azteca, con mucha diferencia. Eso, el señor Obrador o no lo sabe o lo quiere ocultar. Me parece una miseria y una maldad».

La afirmación de Escohotado sobre las atrocidades de los aztecas están en línea con una escuela histórica que trata de contrarrestar la llamada “leyenda negra”, los males que se le adjudicaron –en ocasiones, injustamente- a los españoles durante la conquista de América. Este artículo del ABC está en sintonía con esta argumentación, que no minimiza las indudables atrocidades del invasor sino que señalan la insólita crueldad de la Triple Alianza para con los pueblos sometidos en Mesoamérica.

Sirva esta descripción del canibalismo de los aztecas que hace el franciscano Bernardino de Sahagún:

 

«Después de que los hubieran muerto y sacado los corazones, llevábanlos pasito, rodando por las gradas abajo; llegados abajo cortábanles las cabezas y espetábanlas en un palo y los cuerpos llevábanlos a las casas que llamaban Calpul donde los repartían para comer»

 

Con información de YouTube, Wikipedia y ABC.